LA IGLESIA DE JESUCRISTO

 

 

EPÍTOME DE FE

  

PONED MI IGLESIA EN ORDEN

 

 

"Y ME DIJO: HE AQUÍ, TAN SÓLO HAY DOS IGLESIAS"

 

 

 "Y ME DIJO: HE AQUÍ, TAN SÓLO HAY DOS IGLESIA: Una es la iglesia del Cordero de Dios, la otra es la iglesia del diablo"; por lo cual, el que no pertenece a la iglesia del Cordero de Dios, pertenece a aquella grande iglesia que es la madre de las abominaciones; y es la ramera de toda la tierra. Y aconteció que miré y vi la ramera de toda la tierra, que estaba sentada sobre muchas aguas; y tenía dominio sobre toda la tierra, por todas las naciones, tribus, lenguas y pueblos" (Libro de Mormón, 1 Nefi 3:220-225  --  SUD 1 Nefi 14:10).

 LA IGLESIA DE JESUCRISTO TAL COMO FUE RESTAURADA POR MEDIO DE JOSÉ SMITH, HIJO, EN 1830

 LA IGLESIA DE JESUCRISTO RESTAURADA EN 1830 está registrada como una Corporación Única regida por la ley consuetudinaria y afiliada a la Secretaría del Estado de Nevada. Es una continuación de la organización original que fue establecida por el profeta José Smith, hijo, y organizada formalmente el 6 de abril de 1830.

 La iglesia reconoce a José Smith, hijo, como uno de los grandes profetas de Dios y cree plenamente que él cumplió en la tierra la misión y obra que el Señor le había designado. Los siguientes pasajes de la Escritura indican que él sería fiel hasta la muerte. "De cierto te digo: Las llaves de este reino nunca te serán quitadas mientras estés en el mundo, ni tampoco en el mundo venidero; sin embargo, por medio de ti, se darán las revelaciones divinas a otro; sí, aun a la iglesia" (D&P 87:2a. Declaraciones históricas indican también que José terminó la obra que se le había encomendado antes de ser llevado.

 El nombre de José Smith se ha usado para bien o para mal en todo el mundo, tal como le fue profetizado cuando era un joven. La calumnia maligna en su contra ha sido la obra del diablo y es un intento por destruir la obra de Dios que José llevó a cabo en estos últimos días.

 

No hay evidencia confiable, que pueda pasar la prueba en un tribunal de justicia, que pueda declarar culpable a José Smith, hijo, de las muchas doctrinas infames y falsas que se le han atribuido después de su muerte.

  Esas falsas doctrinas incluyen: poligamia, ritos secretos en el templo, sellado de familias por tiempo y eternidad, expiación por me dio de la sangre, Adán dios, o que el género humano puede llegar a ser dioses. No hay apoyo válido de las Escrituras que respalden las falsas teorías doctrinales que ha promovido la iglesia de Utah.

 

"Nada hay secreto que no haya de ser revelado; no hay obra de tinieblas que no haya de hacerse manifiesta a la luz; y nada hay sellado sobre la tierra que no haya de ser soltado" (2 Nefi 12:97  --  SUD 2 Nefi 30:17).

 La Iglesia de Jesucristo Restaurada en 1830 reconoce una diferencia entre los llamados para servir en el sacerdocio y las designaciones a oficios administrativos dentro de la iglesia. En la primera instancia, los llamados para servir en el sacerdocio deben venir por revelación por medio de un oficial presidente. Los oficios administrativos los nomina el cuerpo [la iglesia en conferencia o asamblea] mediante el discernimiento del Espíritu y se designan y escogen conforme a la ley.

 Si la organización de la iglesia cayera en transgresión, sólo se puede restablecer o ponerse en orden por mandamiento directo de Dios por medio de su sacerdocio autorizado. En vista de que la autoridad del sacerdocio emana directamente de Dios, todos los que poseen el sacerdocio y todos los miembros que han sido bautizados por medio de la autoridad, y que no han quebrantado sus pactos, constituyen la iglesia de Jesucristo.

 Revelación dada por medio de José Smith, hijo, profeta y vidente para la iglesia, en abril de 1830, en Manchester, Nueva York. Esta instrucción vino en respuesta a la consulta de José Smith respecto a la situación de aquellos que deseaban unirse a la iglesia y los cuales ya habían sido bautizados.

 "He aquí, os digo que todos los pactos antiguos yo los he abrogado en esto, y que éste es un pacto nuevo y sempiterno; aun aquel que fue desde el principio. Por consiguiente, por más que una persona fuere bautizada cien veces, de nada le serviría; porque no podéis entrar por la puerta estrecha mediante la ley de Moisés, ni mediante vuestras obras muertas. Puesto que es a causa de vuestras obras muertas que yo he hecho que se establecieran para mí este último pacto y esta iglesia, como en los tiempos antiguos. Así pues, entrad por la puerta, tal como lo he mandado, y no tratéis de aconsejar a vuestro Dios. Amén" (D&P 20:1a-1d  --  SUD D&C 22:1-4). 

 Cuando José Smith, hijo, y Oliverio Cowdery se bautizaron y ordenaron por los poderes del cielo, la autoridad para efectuar las ordenanzas de la iglesia se establecieron una vez más sobre la tierra, y desde ese comienzo fundamental se mandó a la iglesia que se organizara y esto se llevó a cabo gradualmente.

 La iglesia recalca que la organización prescrita en la ley de Dios es crucialmente importante y necesaria para el gobierno de una iglesia creciente, para la perfección de los santos, para llevar el evangelio a todo el mundo, y para el establecimiento del reino en la tierra.

 La iglesia declara que los controles establecidos en la Doctrina y Pactos se instituyeron como un modelo para gobernar una administración de la iglesia ordenadamente y que cuando se implementa evita errores y abusos administrativos. La sección 104 de Doctrina y Pactos contiene gran parte de esta ley y se cita copiosamente en el libro de la iglesia titulado "Libro de la Ley del Señor", el cual separa la autoridad y las funciones dentro de los diversos oficios de la iglesia.

 El archivero de la iglesia lleva un registro de aquellos que han hecho el compromiso de acatar las leyes de Dios lo mejor que pueda conforme a su entendimiento en el volumen II de "El Libro de la Ley del Señor" en un libro llamado "El Libro de Nombres".

 La actual presidencia interina (Primer Quórum de los setentas de la Restauración), ha recibido numerosas revelaciones durante los recientes años que dan instrucciones respecto a cómo proceder y les ha dado autoridad para poner la iglesia en orden. La iglesia respalda la esperanza expresada por el profeta Moisés, que dice: "Ojalá todo el pueblo de Jehová fuese profeta, y que Jehová pusiera su espíritu sobre ellos" (Números 11:29).

 La iglesia sostiene que si sólo el profeta [presidente del sumo sacerdocio], o los hijos del profeta, pueden recibir profecías, entonces debemos descartar la mayor parte del Nuevo Testamento que en su mayor parte fue escrito por los apóstoles. También cree que si sólo los hijos de los profetas pueden ser profetas, entonces Josué no habría sido elegible para haber sido escogido como el sucesor de Moisés. Eliseo tampoco pudo haber sido escogido para suceder a Elías el profeta. La iglesia plantea la pregunta respecto a cuál era el propósito de las escuelas de profetas si no era para preparar como profetas a  aquellos que asistían a la escuela. ¡Dios es el mismo ayer, hoy y por siempre! “Porque yo Jehová no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos” (Malaquías 3:6).

 La iglesia sostiene que todos los que busquen al Señor con fe y humildad, desde el menor hasta el mayor, a un Dios que no cambia y que no hace acepción de personas, pueden recibir, y de hecho recibirán, instrucciones para aquella área de mayordomía sobre la cual están llamados a dirigir.

   La iglesia cree en la interpretación literal de las Escrituras y acepta la Versión Inspirada de la Biblia, el Libro de Mormón y la Doctrina y Pactos hasta la sección 144 en tanto no discrepen de profecías dadas anteriormente (lo que incluye los Discursos Sobre la Fe, que fueron aprobados como parte de  Doctrina y Pactos de 1835), como Escritura y enseñanzas de la Iglesia de Jesucristo Restaurada en 1830.

 Un resumen de creencias se halla en la carta que José Smith, hijo, envió en marzo de 1842 a John Wentworth, editor y propietario del diario "Chicago Democrat", la que contenía el "Epítome de Fe".

 

EPÍTOME DE FE

 

 1. Creemos en Dios el  Padre Eterno, y en su Hijo Jesucristo, y el Espíritu Santo.

 2. Creemos que los hombres serán castigados por sus propios pecados, y no por la

     transgresión de Adán.

 3. Creemos que por la expiación de Cristo todo el género humano puede salvarse,

     mediante la obediencia a las leyes y ordenanzas del evangelio.

 4. Creemos que los primeros principios y ordenanzas del evangelio son: primero, fe en

     el Señor Jesucristo; segundo, arrepentimiento; tercero, bautismo por inmersión para

     la remisión de pecados; cuarto, imposición de manos para comunicar el don del

     Espíritu Santo.

 5. Creemos que el hombre debe ser llamado de Dios, por profecía y la imposición de

      manos, por aquellos que tienen la autoridad, a fin de que pueda predicar el evangelio y administrar sus ordenanzas.

 6. Creemos en la misma organización que existió en la iglesia primitiva, esto es,

     apóstoles, profetas, pastores, maestros, evangelistas, etc.

 7. Creemos en el don de lenguas, profecía, revelación, visiones, sanidades,

     interpretación de lenguas, etc.

 8. Creemos que la Biblia es la palabra de Dios hasta donde esté traducida

     correctamente; también creemos que el Libro de Mormón es la palabra de Dios.

 9. Creemos todo lo que Dios ha revelado, todo lo que actualmente revela, y creemos que

     aún revelará muchos grandes e importantes asuntos pertenecientes al reino de Dios.

10. Creemos en la congregación literal del pueblo de Israel y en la restauración de las

       Diez Tribus; que Sión (la Nueva Jerusalén) será edificada sobre este continente; que

       Cristo reinará personalmente en la tierra, y que la tierra será renovada y recibirá su

       gloria paradisíaca.

11. Reclamamos el derecho de adorar a Dios Todopoderoso conforme a los dictados de

      nuestra propia conciencia, y reconocemos a todos los hombres el mismo privilegio:

      adoren cómo, dónde o lo que deseen.

12. Creemos en estar sujetos a los reyes, presidentes, gobernantes y magistrados; en

      obedecer, honrar y sostener la ley.

13. Creemos en ser honestos, veraces, castos, benevolentes, virtuosos y en hacer bien a

       todos los hombres; en verdad, podemos decir que seguimos la admonición de

       Pablo: "Todo lo creemos, todo lo esperamos"; hemos soportado muchas cosas, y

       esperamos soportar todas las cosas. Si hay algo virtuoso, bello, o de buena

       reputación, o digno de alabanza, a esto aspiramos.

 Respetuosamente, José Smith, hijo.

 Tomado del volumen 3, p. 709, del diario de la iglesia "Times and Seasons", Nauvoo, Illinois, 1842.


 

 

PONED MI IGLESIA EN ORDEN

 

 Los Setenta no han tomado presuntuosamente la autoridad sobre sí, ni han actuado en el nombre del Señor sin haber sido mandado a hacerlo. A fin de clarificar por qué hacemos lo que estamos haciendo, nos gustaría compartir con Ud. algunas partes de varias de aquellas revelaciones que hemos recibido.

 Nuestro deseo es que la iglesia sea puesta en orden en cumplimiento de los mandamientos, requerimientos y leyes de Dios para que avancemos en la tarea de ganar almas para Cristo, a fin de edificar Sión y establecer su justicia. A continuación hay FRAGMENTOS tomados de las revelaciones que contienen información respecto a cómo poner la iglesia en orden.

 FRAGMENTOS DE REVELACIONES DADAS A LOS SETENTAS

 Junio 6, 2000. Manteneos distantes de toda otra organización, puesto que es mi voluntad que vosotros, a su debido tiempo, toméis la responsabilidad de poner todas las cosas en orden, empezando por la Casa del Dios. Pedid, y recibiréis; buscad y hallaréis; llamad y os abriré la puerta. Amén.

 Julio 14, 2000. Es mi deseo que os mantengáis preparados para responder a lo que os daré cuando sea el momento oportuno. Habéis deseado actuar, y entiendo vuestras frustraciones e impaciencia. No actuéis antes de que yo os lo mande. Es mi voluntad que todas las cosas se hagan en orden, Pero hasta entonces debéis ser pacientes y yo realizaré mi extraña obra. Extraña porque muchos no la entenderán. Pero mis Electos la entenderán.

 Julio 21, 2000. Mis palabras no salen sin causa, y vosotros debéis observar toda mi Escritura si habéis de avanzar. Ha habido aquellos que han sido excesivamente celosos en establecer aquello que no procede de mí. Ellos fracasarán en llevar a cabo mis propósitos. Es el tiempo preciso para que vosotros actuéis en mi nombre y llaméis a la Presidencia y a los Doce al oden. Dejad el Obispado en mis manos. Es mi voluntad que hagáis esto lo antes posible.

 Agosto 2, 2000. Vosotros sois mis instrumentos para poner orden en mi casa. No procuréis ni más ni menos que establecer aquello estaba en mi mente desde el principio, o sea, Sión, la que saldrá de entre todas mis creaciones. Una ciudad de justicia donde pueda permanecer mi verdad, y también pueda permanecer mi Espíritu. Procurad establecer mi ciudad y su justicia, y yo estaré siempre con vosotros, incluso hasta el fin del mundo.

 Septiembre 12, 2000. Mis siervas deben continuar tomando parte en las tareas que os he dado para que hagáis. Estoy complacido con la respuesta de ellas al consejo que he dado. Si continúan apoyándoos, les pediré aun más de sus manos, pues mi obra debe propagarse y muchos de los que he llamado para laborar en mi viña han dejado la obra en el calor del día. Y si escucháis mi voz y prestáis atención a todo lo que os digo, aunque seáis pocos en número, creceréis hasta ser una multitud. Y si ponéis todas las cosas en orden mientras traigo luz y entendimiento a vuestra mente y corazón, haré que ocurran grandes cosas por vuestra mano.

 Octubre 27, 2000. Buscad a aquellos a quienes he sacado de entre el mundo, y poned en orden  mi iglesia; aquellos que han recibido autoridad de mí para poner en orden todas las cosas. He sacado a mis Setenta de aguas turbulentas para este propósito mismo. Y si queréis, dice el Señor, prestar atención a su consejo, yo os estableceré una vez más como mi pueblo. Sí, os traeré a fuentes de agua viva y podréis refrescar vuestra alma.

 Noviembre 17, 2000. Vosotros mis Setenta habéis empezado una gran obra y estoy complacido con aquello que habéis hecho. No obstante, este es sólo el comienzo de lo que os requeriré. Poned mi iglesia y mi reino en orden y entonces yo podré investiros desde lo alto, pues mi reino se tiene que establecer en justicia y en verdad, de otro modo no es mi reino, sino el reino de los hombres. Perseverad en la causa en la que estáis empeñados, y yo os he prometido daros aquella luz y guía necesarias  para establecer todo lo que deseo de vosotros. Manteneos listos para responder a los susurros de mi Espíritu, y yo haré que vuestros esfuerzos tengan éxito sin medida.

 Noviembre 17, 2000. Cuando el Quórum de los Setenta llamó a la Presidencia y a los Doce al orden, los Setenta hicieron esto actuando como la Tercera Presidencia y con mi bendición y poder. Los miembros del actual Quórum de los Setenta son la Presidencia de la Iglesia Restaurada de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, y tienen plena autoridad a este nombre que está disponible para los seis hombres del Quórum de los Setenta, siendo todos de igual categoría cuando actúan  como la Presidencia en una situación de asuntos administrativos. Vosotros podéis escoger un presidente y secretario para actuar ante semejante reunión. Este es mi requerimiento hasta que los Setenta hayan cumplido su obra de poner a la iglesia en orden. Bienvenidos aquellos que quieren ayudar en la obra que está delante de vosotros.

 Enero 16, 2001. Y ahora me dirijo a aquellos que desean servirme; a aquellos que se han congregado para aprender de mi santo modelo para el gobierno y edificación de mi pueblo. Estoy complacido con vuestro deseo de servirme. Os he prometido los talentos y esa luz necesaria para poner todas las cosas en orden. Ved que cumpláis todo lo que os he llamado a hacer. Estudiad aquellas palabras que ya os he dado y sabed que son mías. Acatad todo lo que os he mandado, y mis propósitos se cumplirán en vosotros. Muchas cosas están sucediendo a vuestro alrededor en el presente que puede que no sean evidentes. Traeré a aquellos que quieran oírme para que ayuden en vuestra obra en su debido momento. Hasta entonces continuad en la tardea que os he dado, y se colocarán los cimientos para mi incesante obra. La obra que estoy requiriendo de vuestras manos será de gran valor para mi pueblo. Continuad avanzando y no miréis ni a la derecha ni a la izquierda, porque es a vosotros a quienes he dado esta obra, y no a otros. Con el tiempo vendrán otros, pero sed pacientes en esto, pues soy yo quien los traerá y los llamará a la obra. 

Marzo 10, 2001. Os instruiré respecto a cómo poner en orden mi iglesia y el reino cuando todas las cosas estén en su lugar, y mi pueblo esté listo para recibiros. No temáis que mis obras se vean frustradas porque no hay mano alguna que pueda retrasar mis propósitos, y todas mis obras y mis palabras verán su cumplimiento conforme a las palabras que he dado a mis siervos, los profetas desde el principio.

 Marzo 31, 2001. Me has preguntado por el siguiente paso en el proceso de juntar a mi pueblo. Es mi voluntad de que todo lo que puedas hacer para traer luz a mi palabra que ya ha salido es lo que se requiere ahora, y que des testimonio dondequiera que la oportunidad lo permita. Entonces cuando mi pueblo empiece a responder debes estar preparado para incluirlos en tu número e incorporarlos en las funciones de mis fieles santos, porque lo que tú hagas ahora, y ates ahora, será reconocido y consignado en el cielo. Falta aún un poco tiempo más y mi iglesia y mi reino serán puestos en orden, pero muchos deben unirse a la causa si tú has de avanzar en mi deseo de establecer todo como al principio.

Abril 25, 2001. Hace diez años di un mandamiento a mi siervo Norman Page de que empezara el proceso de poner mi iglesia en orden. A aquellos que respondieron a mi llamado se les mandó que se ciñeran a mi modelo. En cambio, no acataron mis mandamientos y siguieron las tradiciones de los hombres y expusieron a mi iglesia en vergüenza. ¿He de considerar esta desobediencia a la ligera? Ay de aquellos que quieran hacer daño a mis pequeños.

 Mayo 19, 2001. Es mi voluntad que fortalezcáis el Quórum de los Setenta. Os guiaré hacia aquellos que he escogido para que me sirvan. Os he dado autoridad sobre mi pueblo, y cuando yo revele a mis Presidentes de los Setenta el nombre de aquellos que he llamado a servir, vosotros estáis autorizados para ordenar como Setenta a aquellos que yo llame, y a todos los otros oficiales de mi iglesia. Estáis llamados actuar en lugar de la Primera Presidencia hasta que la iglesia esté en orden. Es mi voluntad que fortalezcáis el Quórum de los Setenta y os esforcéis por ser una sola mente, enseñándoos unos a otros que todos deben estar en unidad. La tarea que tenéis por delante es grande y yo galardonaré a los fieles con la corona de vida eterna en mi reino.

 Octubre 25, 2001. He llamado a Robert MacDonald a que sea un padre para mi iglesia, y él traerá aquello que le he dado para el beneficio de mis hijos. Él ha sido fiel a mi palabra aun cuando las lealtades de algunos a su alrededor se han desviado y algunos han perdido su camino. Que él alce su voz en mi iglesia y ayude en la obra que he dado a los Setenta de poner todas las cosas en orden.

 

Enero 21, 2002. Poned mi iglesia en orden. Amonestad a mis santos de que ejerzan su albedrío sabiamente si quieren ser parte en mi reino. Hay algunos que continúan dirigiendo a mi pueblo mediante los preceptos de los hombres y usarán cualquier medio en un intento por ejercer autoridad sobre ellos. Es mi voluntad que vosotros, mis Setenta, habléis claramente contra aquellos de vanas ambiciones que han sido cegados tomando el poder para sí. Hablad claramente de viva voz cuando tengáis la oportunidad. Hablad claro en la correspondencia escrita. Informad a mis santos de sus opciones, y estas opciones son: Servirme a mí, su Dios, o servir a las riquezas de este mundo. Continuad orando por aquellos que han sido extraviados, y daos prisa. Les he dado de mi Espíritu, pero muchos han resultado ser unos mayordomos deficientes de las bendiciones que he derramado sobre ellos. Si vosotros fueseis maltratados o insultados, no toméis represalias, sino que entregaos a mi cuidado y yo estaré con vosotros. No entréis en contención con ellos, sino que de ahora en adelante mostrad un genuino amor por ellos y expresad vuestro deseo de ser sus amigos. Comunicadles que no buscáis dominio alguno sobre ellos, sino que habéis recibido poder y autoridad de mí para poner la iglesia en orden.

 Os digo que no pueden sobrevivir si no regresan al modelo que he dado en mis Escrituras y que he parcialmente clarificado en el libro [el Libro de la Ley del Señor] que hice que sacarais a luz.

 Marzo 31, 2003. No temáis abrazar mi causa y acercaros a mí. Yo fortaleceré vuestra fe y os sostendré en vuestros esfuerzos por servirme. Mi palabra que ha salido hacia los hijos de los hombres jamás ha fallado. Si os alimentáis de mi palabra, ésta nutrirá vuestra alma y preparará en vosotros ese fundamento que no puede ser movido.

 Es mi voluntad que apartéis a Forrest Alderman para que me sirva en la oficina del Obispo Presidente de mi iglesia. Él se ha preparado durante toda su vida para servirme y su preparación es aceptable ante mí.

Y a mi querido  siervo Robert MacDonald: Aunque te has sentido indigno muchas veces, yo te digo que he aceptado tu arrepentimiento y te has humillado lo suficiente ante mí y como padre y Patriarca Presidente en mi iglesia, tu preparación aportará la sabiduría paternal que mis hijos necesitan. Continúa en mi servicio y tu galardón estará asegurado.

 Mayo 4, 2003. Continuad vuestros esfuerzos por organizar y fortalecer mi iglesia. Si prestáis atención al consejo que  di a mi sirvo José Smith, hijo, cuando restablecí mi autoridad en la tierra, vosotros avanzaréis en el poder que he administrado por medio de él para que mi iglesia siga avanzando. Gran parte de lo que le di no está consignado como Escritura, sino que se halla en la guía que día tras día le di en los días del comienzo de mi restauración de los últimos días. Buscad esas verdades que están disponibles en la historia, pero tened cuidado porque algunas de las historias han sido alteradas para promover los deseos de los hombres. Mi Espíritu dará testimonio de la verdad y del error de esos escritos.

 Deseo que los élderes de mi iglesia se reúnan a menudo a fin de preparar el camino para que mi iglesia avance. He asignado un período de tiempo para que llevéis a cabo las tareas que os he dado. Sed fieles y usad vuestro tiempo con prudencia.

 Agosto 15, 2004. habéis sido examinados y hallados fieles, y yo os llamaré a un esfuerzo mayor en mi causa. Hay muchas cosas que han quedado inconclusas debido a la falta de dedicación y perseverancia de mi pueblo. Avanzad con fe para llevar a cabo mi voluntad y yo bendeciré vuestros esfuerzos con éxito duradero. Sed constantes en vuestra búsqueda por poner mi iglesia en ese orden que se requerirá para llevar mi pueblo a la perfección.

 Septiembre 22, 2004. Os llamo a vosotros, pueblo mío, a salir del mundo para un propósito especial. Todos mis actos son para propósitos eternos. Vosotros habéis de ser  la levadura que preparará a un  pueblo, sí, una nación para mi regreso. Perseverad en enseñar mi evangelio y en poner mi iglesia en orden para que mi obra pueda avanzar.

-FIN-