Primer Discurso-- La definición de fe
Segundo Discurso-- La base en la que se apoya la fe
Tercer Discurso-- Elementos esenciales de la fe
Quinto Discurso-- La naturaleza de Dios
Sexto Discurso-- Conocimiento necesario
Os digo estas palabras para que podáis comprender y sepáis cómo habéis de adorar, y a quien adoráis, a fin de que podáis venir al Padre en mi nombre, y al debido tiempo recibir de su plenitud. Porque si guardáis mis mandamientos, recibiréis de su plenitud y seréis glorificados en mí como yo lo soy en el Padre. Por lo tanto, os digo que recibiréis gracia tras gracia.
Doctrina y Pactos, Sec. 90:3 b, c.
Primera impresión en castellano, noviembre del 2007
Traducido del inglés por Cástulo Martínez (Chile)
UNA PUBLICACIÓN DE
THE FIRE MOUNTAIN
PRESS
Los cuales enseñó José Smith, hijo, en la Escuela de los Profetas en Kirtland, Ohio, EE.UU., en 1834, 1835 y 1836. Éstos llegaron a ser la parte doctrinal de Doctrina y Pactos. La iglesia de Utah así como la de los SUDR retiraron estos discursos sin contar con la autoridad de una asamblea general. En el presente, este libro pertenece al dominio público.
La Iglesia de Jesucristo Restaurada en 1830 enseña la doctrina que contienen estos discursos, los cuales creemos que debieron haber permanecido como parte de Doctrina y Pactos.
1. Siendo la fe el primer principio de la religión revelada, y el fundamento de toda rectitud, necesariamente merece el primer lugar en una serie de discursos que tienen el propósito de abrir el entendimiento a la doctrina de Jesucristo.
2. Al presentar el tema de la fe, mantendremos el siguiente orden:
3. Primero, la fe misma, qué es.
4. Segundo, la base en la que se apoya, y
5. Tercero, los efectos que fluyen de ella.
6. De conformidad con este orden, primeramente debemos mostrar qué es la fe.
7. El autor de la epístola a los Hebreos, en el capítulo once, primer versículo, de esa epístola, da la siguiente definición de la palabra fe:
8. "Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve".
9. De esto aprendemos que la fe es la certeza que tienen los hombres acerca de la existencia de las cosas que no han visto, y el principio de acción en todos los seres inteligentes.
10. Si los hombres se consideraran a sí mismos debidamente, y concentraran su pensamiento y reflexiones en las acciones de su mente, descubrirían fácilmente que es la fe, y sólo la fe, la causa motriz de toda acción en ellos; que sin fe tanto la mente como el cuerpo estarían en un estado de inactividad, y que todos sus esfuerzos, físicos y mentales, cesarían.
11. Si los miembros de esta clase volvieran al pasado y reflexionaran sobre la historia de su vida, desde el período de su primer recuerdo, y se preguntaran qué principio los incitó a actuar, o qué fue lo que les dio energía y actividad en todas sus lícitas ocupaciones, llamamientos y afanes, ¿cuál sería la respuesta? ¿No sería que fue la certeza que ellos tenían acerca de la existencia de las cosasque aún no había visto? ¿No fue la esperanza que ustedes tenían, como consecuencia de su creencia en la existencia de cosas no vistas, lo que los estimuló a actuar y a esforzarse por obtenerlas? ¿No dependen ustedes de su fe, o creencia, para la adquisición de todo conocimiento, sabiduría e inteligencia? ¿Se esforzarían ustedes por obtener sabiduría e inteligencia, si no creyeran que podrían obtenerlas? ¿Acaso habrían sembrado si no hubiesen creído que podían cosechar? ¿Acaso habrían plantado si no hubiesen creído que podían recolectar? ¿Acaso habrían pedido si no hubiesen creído que podían recibir? ¿Acaso habrían buscado si no hubiesen creído que podían hallar? O, ¿acaso habrían llamado si no hubiesen creído que se les abriría? En una palabra, ¿hay algo que ustedes habrían hecho, sea física o mentalmente, si primeramente no hubiesen creído? ¿Acaso no dependen de su fe todos sus esfuerzos de toda clase? O, podríamos preguntar: ¿Qué tienen, o qué poseen, que no lo hayan obtenido a causa de su fe? Su alimento, su ropa, su alojamiento, ¿no tienen todo eso a causa de su fe? Reflexionen, y pregúntense si esto no es así. Concentren sus pensamientos en su mente y vean si la fe no es la causa motriz de toda acción en ustedes mismos; y si la causa motriz está en ustedes, ¿no está en todos los otros seres inteligentes?
12. Y como la fe es la causa motriz de toda acción en cosas temporales, así lo es también en lo espiritual; porque el Salvador ha dicho verdaderamente que: "El que creyere y fuere bautizado, será salvo" (Marcos 16:16).
13. Como es por fe que recibimos todas las bendiciones temporales que tenemos, así, de igual manera, es por fe que recibimos todas las bendiciones espirituales que tenemos. Pero la fe no es sólo el principio de acción, sino también de poder en todos los seres inteligentes, sea en el cielo o en la tierra. Así dice el autor de la epístola a los Hebreos:
14. "Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía" (Hebreos 11:3).
15. De eso entendemos que el principio de poder que existió en el seno de Dios, por el cual fueron formados los mundos, fue la fe; y que es a causa de este principio de poder que está en la Deidad, que existen todas las cosas creadas; de modo que todas las cosas que están en el cielo, en la tierra o debajo de la tierra, existen a causa de la fe, tal como ha existido en él.
16. Si no hubiese sido por el principio de la fe, nunca se habrían formado los mundos, ni se habría formado el hombre del polvo. la fe es el principio por el cual Jehová efectúa sus obras, y por cuyo medio él ejerce poder sobre todas cosas temporales así como sobre las eternas. Si se le quitara este principio o atributo--porque es un atributo--a Dios, él dejaría de existir.
17. ¿Quién no puede ver que si Dios formó los mundos por la fe que es por la fe que él ejerce poder sobre ellos, y que el principio de poder es la fe? Y si la fe es el principio de poder, ¿no lo debe ser tanto en el hombre como en la Deidad? Este es el testimonio de todos los escritores sagrados, y es la lección que ellos han estado tratando de enseñar al hombre.
18. Al explicar las razones por qué los discípulos no pudieron echar fuera al demonio, el Salvador dice que fue por su poca fe: "Porque de cierto os digo [les contestó él], que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible" (Mateo 17:19-20).
19. Mientras compendiaba y compilaba los anales de sus padres, Moroni nos ha dado el siguiente relato de la fe como el principio de poder. Él dice en la página 728 [SUD, p. 615] que fue la fe de Alma y Amulek lo que causó que cayeran los muros de la prisión , como se consigna en la página 346 [SUD, p. 294]; fue la fe de Nefi y Lehi lo que hizo que se produjera un cambio en el corazón de los lamanitas, cuando fueron bautizados con el Espíritu Santo y con fuego, como se relata en la página 729 [SUD, p. 615]; y que fue por la fe que el monte Zerín se quitara cuando el hermano de Jared habló en el nombre del Señor. Véase también la página 730 [SUD, p. 616].
20. Además de esto, se nos dice en Hebreos 11:32, 33, 34, 35, que Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y los profetas, por medio de la fe, conquistaron reinos, hicieron justicia, obtuvieron promesas, taparon la boca de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron el filo de espadas, sacaron fuerzas de la debilidad, fueron valientes en las batallas, pusieron en fuga a ejércitos extranjeros, y que las mujeres recibieron a sus muertos mediante la resurrección, etc.
21. También Josué, a la vista de todo Israel, mandó al sol y a la luna que se detuvieran, y fue hecho (Josué 10:12).
22. En esto entendemos que los sagrados escritores dicen que todas estas cosas se hicieron por la fe. Fue por la fe que los mundos se formaron. Dios habló, el caos oyó, y los mundos se pusieron en orden a causa de la fe que había en él. Así también con el hombre; él habló con fe en el nombre de Dios, y el sol se detuvo, la luna obedeció, los montes se quitaron, las prisiones cayeron, la boca de leones se cerró, el corazón humano perdió su enemistad, el fuego su violencia, los ejércitos su poder, la espada su terror y la muerte su dominio; y todo esto a causa de la fe que había en él.
23. Si no hubiese sido por la fe que había en los hombres, ellos habrían hablado al sol, a la luna, a los montes, a las prisiones, al corazón humano, al fuego, a los ejércitos, a la espada o a la muerte ¡en vano!
24. La fe, pues, es el primer gran principio gobernante que tiene poder, dominio y autoridad sobre todas las cosas; por ella existen, por ella se sostienen, por ella se cambian, o por ella permanecen, de conformidad con la voluntad de Dios. Sin la fe no hay poder, y sin poder ¡no podría haber creación ni existencia!
PREGUNTAS Y RESPUESTAS A LOS PRINCIPIOS PRESENTADOS EN EL DISCURSO Nº 1
¿Qué es teología? Es esa ciencia revelada que trata de la existencia y los atributos de Dios, sus relaciones con nosotros, las dispensaciones de su providencia, su voluntad con respecto a nuestras acciones, y sus propósitos con respecto a nuestro fin. Buck's Theological Dictionary [Diccionario Teológico de Buck], p. 582.
¿Cuál es el primer principio de esta ciencia revelada? La fe.
¿Por qué es la fe el primer principio de esta ciencia revelada?
Porque es el fundamento de toda justicia. "Sin fe es imposible agradar a Dios" (Hebreos 11:6). "Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él [Dios] es justo" (1 Juan 3:7).
¿Qué procedimiento debe seguirse al presentar el tema de la fe? Primero, se debe mostrar qué es la fe. Segundo, la base en la que se apoya. Y tercero, los efectos que fluyen de ella.
¿Qué es la fe? Es "la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve" (Hebreos 11:1); es decir, es la certeza que tenemos acerca de la existencia de cosas no vistas. Y siendo la certeza que tenemos acerca de la existencia de cosas no vistas, debe ser el principio de acción en todos los seres inteligentes. "Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios" (Hebreos 11:3).
¿Cómo se prueba que la fe es el principio de acción de todos los seres inteligentes? Primero, considerando debidamente el funcionamiento de nuestra mente; y, segundo, por la declaración directa de la Escritura: "Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe" (Hebreos 11:7). "Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba" (Hebreos 11:8). "Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa" (Hebreos 11:9). "Por la fe [Moisés] dejó a
Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al invisible" (Hebreos 11:27).
¿No es la fe el principio de acción en las cosas espirituales así como en las temporales? Así es.
¿Cómo se prueba? "Sin fe es imposible agradar a Dios" (Hebreos 11:6). "El que creyere y fuere bautizado, será salvo" (Marcos 16:16). "Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la ley, sino también para la que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros" (Romanos 4:16).
¿Es la fe algo más que el principio de acción? Así es.
¿Qué es? Es también el principio de poder.
¿Cómo se prueba? Primero, es el principio de poder tanto en la Deidad como en el hombre. "Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía" (Hebreos 11:3 - Discurso 1:14, 15, 16). Segundo, es también el principio de poder en el hombre (Libro de Mormón, p. 346) [SUD, p. 294]. Alma y Amulek son liberados de la cárcel (Ibid, p. 729) [SUD, p. 615]. Nefi y Lehi, con los lamanitas, fueron bautizados con el Espíritu (Ibid. p. 729) [SUD, p. 615].Fue por la fe del hermano de Jared que fue quitado el monte Zerín (Ibid. p. 730) [SUD, p. 616]."Entonces Josué habló a Jehová el día en que Jehová entregó al amorreo delante de los hijos de Israel, y dijo en presencia de los israelitas: Sol, detente en Gabaón; y tú, luna, en el valle de Ajalón" (Josué 10:12). "Y el sol se detuvo y la luna se paró, hasta que la gente se hubo vengado de sus enemigos. ¿No está escrito en el libro de Jaser? Y el sol se paró en el medio del cielo, y no se apresuró a ponerse casi un día entero" (Josué 10:13). "Viniendo entonces los discípulos a Jesús aparte, dijeron: ¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera?" (Mateo 17:19). "Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible" (Mateo 17:20). "¿Y qué más digo? Porque el tiempo me faltaría contando de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, así como de Samuel y de los profetas; que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros. Las mujeres recibieron sus muertos mediante resurrección; mas otros fueron atormentados, no aceptando el rescate, a fin de obtener mejor resurrección" (Hebreos11:32-35).
¿Cómo se podría definir la fe en su más ilimitado sentido? Es el primer gran principio gobernante que tiene poder, dominio y autoridad sobre todas las cosas.
¿Cómo se podría expresar al entendimiento más claramente de que la fe es el primer gran principio gobernante que tiene poder, dominio y autoridad sobre todas las cosas? Por ella existen, por ella se sostienen, por ella sufren cambios, o por ella permanecen, de conformidad con la voluntad de Dios; y sin la fe no hay poder, y sin poder ¡no podría haber creación ni existencia!
1. Después de mostrar en nuestro discurso anterior "la fe misma--qué es", procederemos ahora a mostrar la base en la que se apoya.
2. Aquí notamos que Dios es el único Gobernante supremo y Ser independiente en quien habita toda plenitud y perfección; que es omnipotente, omnipresente y omnisciente; sin principio de días o fin de años; y que en él existe toda buena dádiva y todo buen principio, y que es el Padre de las luces; en él mora independientemente el principio de la fe; y es el objeto en quien se enfoca, para su vida y salvación, la fe de todos los demás seres racionales y responsables.
3. A fin de presentar esta parte del tema de una manera clara y destacada, es necesario retroceder en el tiempo y mostrar las evidencias que el género humano ha tenido, y el fundamento sobre el cual estas evidencias se basan o han estado basadas desde la creación, para creer en la existencia de Dios.
4. No nos referimos a las evidencias que se manifiestan en las obras de la creación, las que observamos diariamente con nuestros ojos naturales. Nos damos cuenta que, después de una revelación de Jesucristo, las obras de la creación, en sus inmensas formas y variedades, muestran claramente su eterno poder y Deidad. "Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa" (Romanos1:20); sino que nos referimos a aquellas evidencias debido a las cuales los primeros pensamientos sugirieron a la mente de los hombres que había un Dios que creó todas las cosas.
5. Ahora procederemos a examinar la situación del hombre en su primera creación. El historiador Moisés nos ha dado el siguiente relato de él en el primer capítulo del libro de Génesis, empezando desde el versículo 20 y terminando en el 30. Citamos de la nueva traducción:
6. "Y yo, Dios, dije a mi Unigénito, el cual fue conmigo desde el principio: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y fue hecho.
7. "Y yo, Dios, dije: Tenga dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre el ganado, sobre toda la tierra y sobre todo lo que se arrastra sobre la tierra.
8. "Y yo, Dios, creé al hombre a mi propia imagen, a imagen de mi Unigénito lo creé; varón y hembra los creé. Y yo, Dios, los bendije y díjeles: Fructificad y multiplicaos, henchid la tierra y sojuzgadla; y tened dominio sobre los peces del mar, y sobre las aves del cielo, y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra.
9. "Y yo, Dios, le dije al hombre: He aquí, te he dado toda hierba que produce semilla, que está sobre la faz de toda la tierra, y todo árbol en el cual estará el fruto del árbol que produce semilla; a ti te será por alimento".
10. Además, Génesis 2:15, 16, 17, 19, 20: "Y yo, Dios el Señor, tomé al hombre y lo puse en el Jardín de Edén para que lo cultivara y lo guardara. Y yo, Dios el Señor, le di mandamiento al hombre, diciendo: De todo árbol del jardín podrás comer libremente, mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás. No obstante, podrás escoger según tu voluntad, porque te es concedido; pero recuerda que yo lo prohíbo, porque el día en que de él comieres, de cierto morirás.
11. "Y de la tierra, yo, Dios el Señor, formé a toda bestia del campo y a toda ave del cielo; y mandé que fuesen a Adán para ver que nombre les daría [...]; y mandé que lo que Adán llamara a todo ser viviente, tal fuese su nombre. Y Adán dio nombre a todo el ganado, a las aves del cielo y a toda bestia del campo".
12. De lo anterior aprendemos acerca de la situación del hombre en su primera creación, el conocimiento con el cual fue dotado, y la alta y exaltada posición en la que fue puesto; señor o gobernante de todas las cosas de la tierra, y al mismo tiempo disfrutando de la comunión y comunicación con su Creador, sin ningún velo que los separara. Ahora procederemos a examinar el relato que se da acerca de su caída, y de su expulsión del Jardín de Edén y de la presencia del Señor.
13. Moisés continúa: — "Y [Adán y Eva] oyeron la voz de Dios el Señor, mientras se paseaban en el jardín al fresco del día, y Adán y su mujer fueron a esconderse de la presencia de Dios el Señor entre los árboles del jardín. Y yo, Dios el Señor, llamé a Adán, y le dije: ¿A dónde vas? Y él respondió: Oí tu voz en el jardín y tuve miedo, porque vi que estaba desnudo, y me escondí.
14. "Y yo, Dios el Señor, dije a Adán: ¿Quién te ha dicho que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol del cual te mandé no comer, pues de hacerlo de cierto morirías? Y el hombre dijo: La mujer que tú me diste, y mandaste que permaneciese conmigo, me dio del fruto del árbol, y yo comí.
15. "Y yo, Dios el Señor, dije a la mujer: ¿Qué es esto que has hecho? Y la mujer respondió: La serpiente me engañó, y yo comí".[...].
16. Y entonces el Señor dijo a la mujer: "Multiplicaré en gran manera tus dolores en tus preñeces. Con dolor darás a luz los hijos, y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti.
17. "Y a Adán, yo, Dios el Señor, dije: Por haber escuchado la voz de tu mujer y comido del fruto del árbol del cual te mandé, diciendo: No comerás de él, maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Espinas también, y cardos te producirá, y comerás la hierba del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra--pues de cierto morirás--porque de ella fuiste tomado: pues polvo eras, y al polvo has de volver". Esto produjo el inmediato cumplimiento de lo que dijimos previamente, esto es, el hombre fue expulsado de Edén.
18. Dos puntos importantes se muestran en las citas indicadas. Primero, después de que el hombre fue creado, no se le dejó desprovisto de inteligencia o entendimiento para que anduviera en tinieblas y pasara su existencia en ignorancia y dudas (referente a la grandiosa e importante información que se relacionaba con su felicidad) en cuanto al conocimiento verdadero acerca de quien lo creó, o ante quien era responsable por su conducta. Dios conversaba con él cara a cara. Se le permitía estar en su presencia, y de su propia boca se le permitía recibir instrucciones. El hombre oía su voz, caminaba ante él y contemplaba su gloria, mientras nacía la inteligencia en su entendimiento y le permitía dar nombres a la inmensa reunión de las obras de su Creador.
19. Segundo, hemos visto que aunque el hombre trasgredió, su trasgresión no lo privó del conocimiento anterior con el cual había sido dotado en relación con la existencia y gloria de su Creador; porque no bien hubo oído su voz, trató de ocultarse de su presencia.
20. Habiendo mostrado, pues, en el primer caso, que Dios empezó a conversar con el hombre inmediatamente después que él "sopló en su nariz aliento de vida", y que no cesó de manifestarse a él, incluso después de su caída, ahora procederemos a mostrar que, aunque fue echado fuera del jardín de Edén, su conocimiento de la existencia de Dios no se perdió, ni tampoco cesó Dios de manifestarle su voluntad.
21. Ahora procederemos a presentar el relato de la revelación directa que recibió el hombre después de que fue echado fuera de Edén, y seguiremos citando de la nueva traducción:
22. Después de que Adán hubo sido expulsado del jardín, "empezó a cultivar la tierra, y a ejercer dominio sobre todas las bestias del campo, y a comer su pan con el sudor de su rostro, como yo, el Señor, le había mandado". Y él invocó el nombre del Señor, y también lo hizo Eva, su esposa. "Y oyeron la voz del Señor que les hablaba en dirección del Jardín de Edén, y no lo vieron, porque se encontraban excluidos de su presencia. Y les dio mandamientos de que adorasen al Señor su Dios y ofreciesen las primicias de sus rebaños como ofrenda al Señor. Y Adán fue obediente a los mandamientos del Señor.
23. "Y después de muchos días, un ángel del Señor se apareció a Adán y le dijo: ¿Por qué ofreces sacrificios al Señor? Y Adán le contestó: No sé, sino que el Señor me lo mandó.
24. "Entonces el ángel le habló, diciendo: Esto es una semejanza del sacrificio del Unigénito del Padre, el cual es lleno de gracia y de verdad. Por consiguiente, harás todo cuanto hicieres en el nombre del Hijo y te arrepentirás e invocarás a Dios en el nombre del Hijo para siempre jamás. Y en ese día descendió sobre Adán el Espíritu Santo, que da testimonio del Padre y del Hijo".
25. Esta última cita, o resumen, muestra este importante hecho, que aunque nuestros primeros padres fueron expulsados del jardín de Edén, e incluso estaban separados de la presencia de Dios por un velo, ellos aún retenían el conocimiento de su existencia, y en grado suficiente para motivarlos a invocarlo. Y además, tan pronto como se reveló al hombre el plan de redención, y éste empezó a invocar a Dios, se manifestó el Espíritu Santo dando testimonio del Padre y del Hijo.
26. Moisés nos da también un relato, en el capítulo cuarto de Génesis, acerca de la trasgresión de Caín, y de la rectitud de Abel, y de las revelaciones de Dios a ellos. Él dice: "Y con el transcurso del tiempo, sucedió que Caín trajo al Señor una ofrenda del fruto de la tierra. Y Abel también trajo de las primicias de su rebaño, y de su grosura. Y el Señor miró con agrado a Abel y su ofrenda; mas no miró con agrado a Caín y su ofrenda. Ahora bien, Satanás sabía esto, y se alegró. Y Caín se ensañó en gran manera, y decayó su semblante. Y el Señor le dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado? ¿Por qué ha decaído tu semblante? Si haces lo bueno, serás aceptado; y si no haces lo bueno, el pecado está a la puerta, y Satanás desea poseerte; y a menos que escuches mis mandamientos, te entregaré, y será hecho contigo según la voluntad de él.
27. Y Caín salió al campo y habló con Abel, su hermano. Y aconteció que mientras estaban en el campo, Caín se levantó contra Abel, su hermano, y lo mató. Y Caín se glorió de lo que había hecho, diciendo: Estoy libre; seguramente los rebaños de mi hermano caerán en mis manos
28. "Y el Señor le dijo a Caín: ¿Dónde está Abel, tu hermano? Y él contestó: No sé. ¿Soy yo guarda de mi hermano? Y el Señor le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra. Y ahora maldito serás de la tierra que abrió su boca para recibir de mano tuya la sangre de tu hermano. Cuando labres la tierra no te dará su fuerza de aquí en adelante. Fugitivo y vagabundo serás en la tierra.
29. "Y Caín dijo al Señor: Satanás me tentó a causa de los rebaños de mi hermano. Y también estaba yo con saña, porque aceptaste su ofrenda y la mía no; mi castigo es más de lo que puedo soportar. He aquí, me echas hoy de ante la faz del Señor, y de tu presencia quedaré escondido; y seré fugitivo y vagabundo en la tierra; y sucederá que cualquiera que me encuentre me matará por causa de mis iniquidades, porque estas cosas no se ocultan del Señor. Y yo, el Señor, le dije: Quienquiera que te mate, siete veces se tomará en él la venganza. Y yo, el Señor, puse una marca sobre Caín, para que no lo matara cualquiera que lo hallase".
30. El propósito de presentar estas citas es mostrar a esta clase la manera en que el género humano llegó a saber de la existencia de un Dios; que fue por una manifestación de Dios al hombre y que Dios continuó, después de la trasgresión del hombre, manifestándose a él y a su posteridad; y que a pesar de que estaban separados de su inmediata presencia, de modo que no podían ver su rostro, ellos continuaron oyendo su voz.
31. Habiendo conocido Adán a Dios de este modo, comunicó el conocimiento que tenía a su posteridad; y fue por este medio que los pensamientos sugirieron por primera vez a su mente de que había un Dios, lo cual estableció la base para el ejercicio de su fe, por la cual ellos podrían obtener conocimiento acerca de su carácter y también de su gloria.
32. No sólo le fue manifestado a Adán acerca de la existencia de un Dios; sino que Moisés nos informa, tal como se ha citado, que Dios condescendió en hablar con Caín después de la terrible trasgresión que éste cometió al matar a su hermano, y que Caín sabía que era el Señor quien le estaba hablando, de modo que cuando fue expulsado dela presencia de sus hermanos, él llevó consigo el conocimiento de la existencia de un Dios; y por este medio, sin duda, su posteridad se familiarizó con el hecho de que existía semejante Ser.
33. De esto podemos ver que toda la familia humana en la primera etapa de su existencia, en todas sus diferentes ramas, tenía este conocimiento diseminado entre ellos; de modo que la existencia de Dios se convirtió en un objeto de fe en la primera edad del mundo. Y las evidencias que estos hombres tenían acerca de la existencia de un Dios, era, en primer lugar, el testimonio de sus padres.
34. La razón por la que hemos sido tan minuciosos en esta parte de nuestro tema, es para que esta clase pueda ver por qué medio fue que Dios llegó a ser un objeto de fe entre los hombres después de la caída; y qué fue lo que incitó la fe de multitudes a buscarlo; para buscar un conocimiento de su carácter, perfecciones y atributos, hasta llegar a conocerlo extensamente, y no sólo a tener comunión con él y contemplar su gloria, sino ser partícipes de su poder y estar en su presencia.
35. Que esta clase tome debida nota que el testimonio que estos hombres tenían acerca de la existencia de un Dios, era el testimonio del primer hombre; porque antes de que cualesquiera de la posteridad de Adán hubiesen obtenido una manifestación de Dios directamente, Adán, el padre de todos ellos, les había testificado acerca de la existencia de Dios, y de su poder eterno y de su Deidad.
36. Por ejemplo, Abel, antes de que recibiera del cielo la certeza de que sus ofrendas eran aceptables a Dios, había recibido de su padre la importante información de que semejante Ser existía, el cual había creado todas las cosas y que él las sostenía. Ni puede haber duda alguna en la mente de ninguna persona, que Adán fue el primero que comunicó el conocimiento acerca de la existencia de Dios a su posteridad; y que toda la fe del mundo, desde aquellos días hasta el presente, se debe, en cierto grado, al conocimiento que su progenitor común les comunicó por primera vez; y que se ha venido trasmitiendo hasta estos días y generación en la que vivimos, como lo mostraremos a la luz de los sagrados registros.
37. Primero, Adán tenía 130 años de edad cuando nació Set (Génesis 5:3), y los días que vivió Adán, después de que engendró a Set, fueron 800 años, de modo que tenía 930 años cuando murió (Génesis 5:4, 5). Set tenía 105 años cuando nació Enós (v. 6); Enós tenía 90 años cuando nació Cainán (v. 9); Cainán tenía 70 años cuando nació Mahalaleel (v. 12); Mahalaleel tenía 65 años cuando nació Jared (v. 15); Jared tenía 162 años cuando nació Enoc (v. 18); Enoc tenía 65 años cuando nació Matusalén (v. 21); Matusalén tenía 187 años cuando nació Lamec (v. 25); Lamec tenía 182 años cuando nació Noé (v. 28).
38. De este relato resulta que Lamec, el 9º desde Adán, y padre de Noé, tenía 56 años de edad cuando murió Adán; Matusalén, 243; Enoc, 308; Jared, 470; Mahalaleel, 535; Cainán, 605; Enós, 695; y Set, 800.
39. De modo que Lamec, padre de Noé, Matusalén, Enoc, Jared, Mahalaleel, Cainán, Enós, Set y Adán vivieron todos en una misma época y, más allá de toda controversia, todos fueron predicadores de justicia.
40. Moisés nos informa además que Set, después de engendrar a Enós, vivió 807 años, y murió a los 912 años de edad (Génesis 5:7, 8). Y Enós, después de engendrar a Cainán, vivió 815 años, y murió a los 905 años de edad (vs. 10, 11). Y Cainán, después de engendrar a Mahalaleel, vivió 840 años, y murió a los 910 años de edad (vs. 13, 14). Y Mahalaleel, después de engendrar a Jared, vivió 830 años, y murió a los 895 años de edad (vs. 16, 17). Y Jared, después de engendrar a Enoc, vivió 800 años, y murió a los 962 años de edad (vs. 19, 20). Y Enoc, después de engendrar a Matusalén, caminó con Dios 300 años, y tenía 365 años de edad cuando fue trasladado (vs. 22, 23)*. Y Matusalén, después de engendrar a Lamec, vivió 782 años, y murió a los 969 años de edad (vs. 26, 27). Lamec, después de engendrar a Noé, vivió 595 años, y murió a los 777 años de edad (vs. 30, 31).
41. De conformidad con este relato, Adán murió en el año 930 del mundo; Enoc fue trasladado en el año 987*, Set murió en el año 1042; Enós en el año 1140; Cainán en el año 123; Mahalaleel en el año 1290; Jared en el año 1422; Lamec en el año 1651; y Matusalén en el año 1656, siendo ese el mismo año en el cual ocurrió el diluvio.
42. De modo que Noé tenía 84 años de edad cuando murió Enós, 176 cuando murió Cainán, 234 cuando murió Mahalaleel, 366 cuando murió Jared, 595 cuando murió Lamec, 600 cuando murió Matusalén.
43. De esto podemos ver que Enós, Cainán, Mahalaleel, Jared, Matusalén, Lamec y Noé vivieron todos en la tierra en una misma época; y que Enós, Cainán, Mahalaleel, Jared, Matusalén y Lamec conocieron tanto a Adán como a Noé.
44. De lo anterior, se puede ver fácilmente no sólo como entró en el mundo el conocimiento acerca de Dios, sino sobre qué principio se preservó; y que desde el tiempo en que se comunicó por primera vez, quedó retenido en la mente de los hombres justos, quienes enseñaron no sólo a su posteridad sino al mundo; de manera que no hubo necesidad de una nueva revelación al hombre, desde la creación de Adán hasta Noé, para darles la idea o noción original acerca de la existencia de un Dios, y no sólo de un Dios, sino del verdadero Dios viviente.
45. Habiendo determinado la cronología del mundo desde Adán hasta Noé, la examinaremos ahora desde Noé hasta Abraham. Noé tenía 502 años de edad cuando nación Sem; 98 años después ocurrió el diluvio, cuando Noé tenía la edad de 600 años. Y Moisés nos informa que después del diluvio Noé vivió 350 años, y murió cuando tenía 950 años de edad (Génesis 9:28, 29).
46. Sem tenía 100 años de edad cuando nació Arfaxad (Génesis 11:10). Arfaxad tenía 35 cuando nació Sala (v. 12); Sala tenía 30 cuando nació Heber (v. 14); Heber tenía 34 años cuando nació Peleg, en cuyos días se dividió la tierra (v. 16); Peleg tenía 30 cuando nació Reu (v. 18); Reu tenía 32 cuando nació Serug (v. 20); Serug tenía 30 cuando nació Nacor (v. 22); Nacor tenía 29 cuando nació Taré ( v. 24); Taré tenía 70 cuando nacieron Harán y Abram (v. 26).
47. Hay alguna dificultad en el relato que da Moisés acerca del nacimiento de Abraham. Algunos suponen que Abraham no nació hasta que Taré tenía 130 años de edad. Esta conclusión se desprende de una variedad de pasajes, que no es nuestro propósito citar ahora. Ni es un asunto de importancia para nosotros si Abraham nació cuando Taré tenía 70 años o 130. Pero a fin de que no haya duda alguna en la mente de nadie en relación con el tema que estamos tratando, al examinar la presente cronología fijaremos el nacimiento de Abraham en el último período, esto es, cuando Taré tenía 130 años de edad. Por este relato parece que desde el diluvio hasta el nacimiento de Abraham hubieron 352 años.
48. Moisés nos informa que Sem, después de engendrar a Arfaxad, vivió 500 años (v. 11); sumado esto a los 100 años que tenía cuando nació Arfaxad, significa que murió cuando tenía 600 años de edad. Arfaxad, después de engendrar a Sala, vivió 403 años (v. 13); sumado esto a los 35 años, que era su edad cuando nació Sala, significa que murió cuando tenía 438 años de edad. Sala, después de engendrar a Heber, vivió 403 años (v. 15); sumado esto a los 30 años, que era su edad cuando nació Heber, significa que murió cuando tenía 433 años de edad. Heber, después de engendrar a Peleg, vivió 430 años (v. 17); sumado esto a los 34 años, que era su edad cuando nació Peleg, significa que tenía 464 cuando murió. Peleg, después de engendrar a Reu, vivió 209 años (v. 19); sumado esto a los 30 años, que era su edad cuando nació Reu, significa que murió cuando tenía 239 años de edad. Reu, después de engendrar a Serug, vivió 207 años (v. 21); sumado esto a los 32 años, que era su edad cuando nació Serug, significa que murió cuando tenía 239 años de edad. Serug, después de engendrar a Nacor, vivió 200 años (v. 23); sumado esto a los 30 años, que era su edad cuando nació Nacor, significa que murió cuando tenía 230 años de edad. Nacor, después de engendrar a Taré, vivió 119 años (v. 25); sumado esto a los 29 años, que era su edad cuando nació Taré, significa que tenía 148 años de edad cuando murió. Taré tenía 130 años de edad cuando nación Abraham, y se supone que vivió 75 años después de su nacimiento, lo que significa que tenía 205 años de edad cuando murió.
49. De conformidad con este último relato, Peleg murió en el año 1996 del mundo, Nacor en el 1997 y Noé en el 2006. De modo que Peleg, en cuyos días se dividió la tierra, y Nacor, el abuelo de Abraham, murieron ambos antes que Noé; el primero tenía 239 años y el último tenía 148; ¿y quién no puede menos que ver que ellos deben haber tenido una larga e íntima amistad con Noé?
50. Reu murió en el año 2026 del mundo, Serug en el 2049, Taré en el 2083, Arfaxad en el 2096, Sala en el 2126, Sem en el 2158, Abraham en el 2183 y Heber en el 2187, lo cual fue cuatro años después de la muerte de Abraham. Y Heber fue el cuarto desde Noé.
51. Nacor, el hermano de Abraham, tenía 58 años de edad cuando murió Noé, Taré 128, Serug 187, Reu 219, Heber 283, Sala 313, Arfaxad 344 y Sem 448.
52. Por este relato parece que Nacor, hermano de Abraham, Taré, Nacor, Serug, Reu, Peleg, Heber, Sala, Arfaxad, Sem y Noé vivieron todos en la tierra en una misma época; y que Abraham tenía 18 años de edad cuando murió Reu, 41 cuando murieron Serug y su hermano Nacor, 75 cuando murió Taré, 88 cuando murió Arfaxad, 118 cuando murió Sala, 150 cuando murió Sem, y que Heber vivió cuatro años más después de la muerte de Abraham. Y que Sem, Arfaxad, Sala, Heber, Reu, Serug, Taré, y Nacor, hermano de Abraham, y Abraham vivieron todos en una misma época. Y que Nacor, hermano de Abraham, Taré, Serug, Reu, Heber, Sala, Arfaxad y Sem, todos ellos, conocieron tanto a Noé como a Abraham.
53. Ya hemos trazado la cronología del mundo de conformidad con el relato que se da en nuestra Biblia actual, desde Adán hasta Abraham, y hemos determinado, más allá de toda posibilidad de controversia, que no hubo ninguna dificultad en preservar el conocimiento de Dios en el mundo desde la creación de Adán, y la manifestación a sus inmediatos descendientes, tal como se ha delineado en la primera parte de este discurso; de manera que los estudiantes de esta clase no tienen razón para abrigar duda alguna en su mente sobre este tema, porque fácilmente pueden ver que es imposible que sea de otra manera, sino que el conocimiento acerca de la existencia de un Dios debe haberse trasmitido de padre a hijo, al menos como un asunto de tradición; porque no podemos suponer que el conocimiento de esta importante verdad pudo haber existido en la mente de cualquiera de las personas aquí mencionadas, sin que lo hayan dado a conocer a su posteridad.
54. Ya hemos mostrado cómo fue que entró en la mente de una persona el primer pensamiento de que existía semejante Ser como un Dios, el cual hubo creado y sostenido todas las cosas; que fue a causa de la manifestación que hizo por primera vez a nuestro padre Adán, cuando éste estaba en su presencia y conversaba con él cara a cara, en el tiempo de su creación.
55. Señalemos aquí que después de que cualquier porción de la familia humana haya conocido la importante verdad de que existe un Dios, el cual ha creado y sostiene todas las cosas, la extensión de su conocimiento respecto a su carácter y gloria dependerá de su diligencia y fidelidad en buscarlo a él, hasta que, como Enoc, el hermano de Jared, y Moisés, ellos también obtengan la fe en Dios y su poder para verlo cara a cara.
56. Ya hemos delineado claramente cómo es, y cómo fue, que Dios llegó a ser un motivo de fe para los seres racionales; y también, sobre qué base se apoyaba el testimonio que incitaba a la investigación y diligente búsqueda de los antiguos santos para procurar y obtener un conocimiento de la gloria de Dios; y hemos visto que fue el testimonio humano, y sólo el testimonio humano, que originalmente incitó en su mente esta búsqueda. Fue la confianza que ellos tuvieron en el testimonio de sus padres, cuyo testimonio motivó su mente para buscar el conocimiento de Dios; con frecuencia la búsqueda terminaba, en verdad siempre terminaba, cuando estaba bien dirigida, en los más gloriosos descubrimientos y en una certeza eterna.
. En el segundo discurso se mostró cómo fue que entró en el mundo el conocimiento acerca de la existencia de Dios, y por qué medio los primeros pensamientos sugirieron a la mente de los hombres que semejante Ser efectivamente existía; y que fue a causa del conocimiento acerca de su existencia que se estableció una base para el ejercicio de la fe en él, como el único Ser en quien podía enfocarse la fe para vida y salvación; porque la fe no podría enfocarse en un Ser de cuya existencia no tenemos idea, pues la idea original acerca de su existencia es esencial para el ejercicio de la fe en él: "¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique [o alguien enviado a informarles]? (Romanos10:14). "Así que la fe viene por oír la palabra de Dios" (Nueva Traducción).
2. Señalemos aquí que hay tres cosas que son necesarias a fin de que cualquier ser racional e inteligente pueda ejercer la fe en Dios para vida y salvación.
3. Primero, la idea de que él efectivamente existe.
4. Segundo, una idea correcta de su carácter, perfecciones y atributos.
5. Tercero, un conocimiento verdadero de que la clase de vida que él lleva es conforme a la voluntad de Dios. Porque sin conocer estas tres importantes verdades, la fe de todo ser racional es imperfecta e improductiva; pero con este entendimiento puede llegar a ser perfecta y fructífera, abundando en rectitud para la alabanza y gloria de Dios el Padre y del Señor Jesucristo.
6. Habiendo quedado ya familiarizados con la manera en que entró en el mundo la idea acerca de su existencia, así como la realidad de su existencia, procederemos a examinar su carácter, perfecciones y atributos, a fin de que esta clase pueda ver no sólo los justos fundamentos que tienen para el ejercicio de la fe en él para vida y salvación, sino también las razones que todo el mundo, hasta donde comprendan la idea acerca de su existencia, pueda tener para ejercer la fe en él, el Padre de todo ser viviente.
7. Así como estamos agradecidos de una revelación que originalmente hizo Dios acerca de sí mismo a sus criaturas, por la idea acerca de su existencia, de igual manera estamos agradecidos de las revelaciones que él nos ha dado por un correcto entendimiento de su carácter, perfecciones y atributos; porque sin las revelaciones que él nos ha dado, nadie podría encontrar a Dios, aunque lo busque (Job 11:7, 8, 9). "Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque, ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios" (1 Corintios 2:9, 10, 11).
8. Después de lo dicho, procedemos ahora a examinar el carácter de Dios que han dado las revelaciones acerca de él.
9. Moisés nos da el siguiente relato: "Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: ¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad" (Éxodo 34:6). "Jehová es el que hace justicia y derecho a todos los que padecen violencia. Sus caminos notificó a Moisés, y a los hijos de Israel sus obras. Misericordioso y clemente es Jehová; lento para la ira, y grande en misericordia" (Salmos 103:6, 7, 8). "Mas la misericordia de Jehová es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que le temen, y su justicia sobre los hijos de los hijos; sobre los que guardan su pacto, y los que se acuerdan de sus mandamientos para ponerlos por obra" (Salmos 103:17, 18). "Antes que naciesen los montes y formases la tierra y el mundo, desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios" (Salmos 90:2). "Y tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos. Ellos perecerán, mas tú permaneces; y todos ellos se envejecerán como una vestidura, y como un vestido los envolverás, y serán mudados; pero tú eres el mismo, y tus años no acabarán" (Hebreos 1:10, 11, 12). "Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación" (Santiago 1:17). "Porque yo Jehová no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos" (Malaquías 3:6).
10. "Porque Dios no anda por vías torcidas, ni se vuelve a la derecha ni a la izquierda, ni se aparta de lo que ha dicho; por tanto, sus sendas son rectas y su vía es un giro eterno" (Doctrina y Convenios 3:2). "Escuchad la voz del Señor vuestro Dios, el Alfa y la Omega, el principio y el fin, cuya vía es un giro eterno, el mismo hoy que ayer y para siempre" (Doctrina y Convenios 35:1).
11. "Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta" (Números 23:19). "El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor" (1 Juan 4:8). "Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia" (Hechos 10:34, 35).
12. De los testimonios anteriores aprendemos las siguientes cosas respecto al carácter de Dios:
13. Primero, que él fue Dios desde antes que el mundo fuera creado, y después de que lo creó, continúa siendo el mismo Dios de siempre.
14. Segundo, que él es misericordioso y clemente, lento para la ira, abundante en bondad, y que él ha sido así desde la eternidad, y lo será por toda la eternidad.
15. Tercero, que él no cambia ni hay variación en él; sino que es el mismo de eternidad en eternidad, siendo el mismo ayer, hoy y para siempre; y que su rumbo es un giro eterno, sin variación.
16, Cuarto, que es un Dios veraz, y que no puede mentir.
17. Quinto, que no hace acepción de personas, sino que de cada nación, él acepta a todo el que teme a Dios y obra rectitud.
18. Sexto, que él es amor.
19. El conocimiento de estos atributos del carácter divino es esencialmente necesario, a fin de que la fe de cualquier ser racional pueda enfocarse en él para obtener la vida y la salvación. Porque, en primer lugar, si el hombre no creyera que él es Dios, esto es, el Creador y sostenedor de todas las cosas, no podría enfocar su fe en él para obtener la vida y la salvación, por temor de que hubiera otro mayor que él, que frustrara todos sus planes, y entonces él, como los dioses de los paganos, no podría cumplir sus promesas; mas, viendo que él es Dios sobre todos, de eternidad en eternidad, el Creador y sostenedor de todas las cosas, no puede existir tal temor en la mente de aquellos que ponen su confianza en él, de modo que en este punto su fe puede ser sin titubeos.
20. Pero, en segundo lugar, a menos que él sea misericordioso y clemente, lento para la ira, paciente y lleno de bondad, tanta es la debilidad de la naturaleza humana, y tan grandes las flaquezas e imperfecciones de los hombres, que a menos que crean que estas excelencias existen en el carácter divino, la fe necesaria para obtener la salvación no podría existir; pues la duda ocuparía el lugar de la fe, y aquellos que conocen sus debilidades y propensión al pecado estarían en constante duda respecto a su salvación si no fuera por la idea que tienen acerca de la excelencia del carácter de Dios, que él es lento para la ira y paciente, y con una disposición a perdonar, y que perdona la iniquidad, la trasgresión y el pecado. Una idea de estos hechos elimina la duda y fortalece grandemente la fe.
21. Pero es igualmente tan necesario que los hombres tengan la idea que él es un Dios que no cambia, a fin de tener fe en él, como tener la idea de que él es clemente y paciente; pues sin la idea de invariabilidad en el carácter de la Deidad, la duda tomaría el lugar de la fe. Pero ante la idea de que él no cambia, la fe se apodera de las excelencias de su carácter con confianza inmovible, creyendo que él es el mismo ayer, hoy y para siempre, y que su rumbo es un giro eterno.
22. Y además, la idea de que él es un Dios veraz, y que no puede mentir, es igualmente tan necesaria para el ejercicio de la fe en él como lo es la idea de su invariabilidad. Pues sin la idea de que él es un Dios veraz, y que no puede mentir, no podría existir la confianza necesaria que se debe colocar en su palabra a fin de ejercer la fe en él.
23. Pero es también necesario que los hombres tengan una idea de que él no hace acepción de personas, porque aun con la idea de todas las otras excelencias de su carácter, si falta ésta, los hombres no podrían ejercer la fe en él; porque si hiciera acepción de personas, ellos no podrían saber cuáles eran sus privilegios, ni hasta qué grado estaban autorizados para ejercer la fe en él, o si siquiera estaban autorizados para hacerlo, sino que todo sería confusión; pero tan pronto como la mente de los hombres llega a conocer la verdad sobre este punto, esto es, que él no hace acepción de personas, entonces ellos ven que tienen autoridad por medio de la fe para alcanzar la vida eterna, la dádiva más rica del cielo, porque Dios no hace acepción de personas, y que cada hombre en cada nación tiene un igual privilegio.
24. Y por último, pero no menos importante para el ejercicio de la fe en Dios, es la idea de que él es amor, porque aun con todas las otras excelencias de su carácter, sin ésta que influya en los hombres, tales excelencias no podrían tener tan poderoso dominio sobre la mente de los hombres; pero cuando se ha fijado la idea en la mente de que él es amor, ¿quién no puede ver la justa base que tienen los hombres de toda nación, linaje y lengua para ejercer la fe en Dios a fin de obtener la vida eterna?
25. Por la descripción ya dada acerca del carácter de la Deidad, el cual se manifiesta en las revelaciones a los hombres, hay una base segura para el ejercicio de la fe en él de parte de todo pueblo, nación y linaje, de siglo en siglo, y de generación en generación.
26. Observemos aquí que lo que se ha dicho es el carácter de Dios que se ha dado en sus revelaciones a los santos de los primeros días, y es también el carácter que se ha dado acerca de él en sus revelaciones a los santos de los últimos días, de modo que los santos de tiempos antiguos y los de los últimos días son similares en este punto; los santos de los últimos días tienen tan buena base para ejercer la fe en Dios como la tuvieron los santos de tiempos antiguos, pues el mismo carácter de él se ha revelado a ambos.
PREGUNTAS Y RESPUESTAS A LOS PRINCIPIOS PRESENTADOS EN EL DISCURSO Nº 3
¿Qué se mostró en el segundo discurso? Se mostró cómo entró en el mundo el conocimiento acerca de la existencia de Dios (Discurso 3:1).
¿Cuál es el efecto de la idea acerca de su existencia entre los hombres? Establece la base para el ejercicio de la fe en él (Discurso 3:1).
¿Es la idea original acerca de su existencia, necesaria para el ejercicio de la fe en él? Sí, así es (Discurso 3:1).
¿Cómo se prueba? Por medio del décimo capítulo de Romanos y el versículo decimocuarto (Discurso 3:1).
¿Cuántas cosas son necesarias para que podamos entender respecto a la Deidad y a nuestra relación con él, a fin de que podamos ejercer la fe en él para obtener la vida y la salvación? Tres (Discurso 3:2).
¿Cuáles son? Primero, que Dios efectivamente existe; segundo, ideas correctas acerca de su carácter, sus perfecciones y atributos; y tercero, que la dirección que lleve nuestra vida sea conforme a su mente y voluntad (Discurso 3:3, 4, 5).
¿Permitiría la idea de sólo una o dos de las cosas ya mencionadas que una persona ejerciera la fe en Dios? No sería posible, pues sin la idea de todas ellas, la fe sería imperfecta e infructífera (Discurso 3:5).
¿Establecería una base segura una idea de estas tres cosas para el ejercicio de la fe en Dios, a fin de obtener la vida y la salvación? Sí, pues por medio de la idea acerca de estas tres cosas, la fe podría hacerse perfecta y fructífera, abundando en rectitud para la alabanza y gloria de Dios (Discurso 3:5).
¿Cómo hemos de conocer las cosas ya mencionadas respecto a la Deidad, y referente a nosotros mismos? Por revelación (Discurso 3:6).
¿Podrían saberse estas cosas por otro medio que no sea por revelación? No se podría.
¿Cómo se prueba? Por las Escrituras (Job 11:7, 8, 9; 1 Corintios 2:9, 10, 11; Discurso 3:7).
¿Qué cosas aprendemos en las revelaciones de Dios respecto a su carácter? Aprendemos las siguientes seis cosas: Primero, que él fue Dios antes que el mundo fuese creado, y que después que lo creó, él continúa siendo el mismo Dios de siempre. Segundo, que él es misericordioso y clemente, lento para la ira, abundante en bondad, y que ha sido así desde la eternidad, y lo será por toda la eternidad. Tercero, que él no cambia ni hay variación en él, y que su rumbo es un giro eterno. Cuarto, que él es un Dios veraz, y que no puede mentir. Quinto, que él no hace acepción de personas, y sexto, que él es amor (Discurso 3:12, 13, 14, 15, 16, 17, 18).
¿Dónde se encuentran las revelaciones que nos da esta idea acerca del carácter de la Deidad? En la Biblia y en Doctrina y Pactos, y se han citado en el tercer discurso (Discurso 3:9, 10, 11).
¿Qué efecto tendría en cualquier ser racional no tener idea de que el Señor es Dios, el Creador y sostenedor de todas las cosas? Le impediría ejercer la fe en él para obtener la vida y la salvación.
¿Por qué le impediría ejercer la fe en Dios? Porque sería como un dios de los paganos, sin saber si habría otro ser mayor y más poderoso que él, y de este modo estaría impedido de cumplir sus promesas (Discurso 3:19).
La idea correcta, ¿impide esta duda? Sí; porque las personas que tienen esta idea pueden de este modo ejercer la fe sin esta duda (Discurso 3:19).
¿No es también necesario tener la idea de que Dios es misericordioso y clemente, paciente y lleno de bondad? Sí, así es (Discurso 3:20).
¿Por qué es necesario? A causa de las debilidades e imperfecciones de la naturaleza humana, y por las grandes flaquezas del hombre; porque tanta es la debilidad del hombre, y tantas sus flaquezas, que él está propenso continuamente al pecado, y si Dios no fuera paciente y lleno de compasión, clemente y misericordioso, y con disposición a perdonar, el hombre sería desechado de su presencia, y como consecuencia de lo cual estaría en continua duda y no podría ejercer la fe; porque donde hay duda, la fe no tiene poder; pero al creer el hombre que Dios está lleno de compasión y perdón, que es paciente y lento para la ira, puede ejercer la fe en él y vencer la duda a fin de fortalecerse grandemente (Discurso 3:20).
¿No es igualmente tan necesario que el hombre tenga una idea de que Dios no cambia ni que tampoco hay variabilidad en él, a fin de ejercer la fe en él para obtener la vida y la salvación? Así es; porque sin esto, él no podría saber si la misericordia de Dios podría transformarse en crueldad, su paciencia en precipitación, su amor en odio, y como consecuencia de semejante duda, el hombre sería incapaz de ejercer la fe en él; pero al tener la idea de que él invariable, el hombre puede tener fe en él continuamente, creyendo que tal como fue ayer, así es hoy, y lo será para siempre (Discurso 3:21).
¿No es necesario también que los hombres tengan una idea de que Dios es un ser veraz antes de que puedan tener fe perfecta en él? Así es; porque a menos que los hombres tengan esta idea, no pueden colocar la confianza en su palabra, y, no pudiendo colocar la confianza en su palabra, no podrían tener fe en él; pero al creer que él es un Dios veraz, y que su palabra no puede fallar, ellos pueden basar su fe en él sin dudas (Discurso 3:22).
¿Podría el hombre ejercer la fe en Dios a fin de obtener la vida eterna, si no creyera que Dios no hace acepción de personas? No podría; porque sin esta idea ciertamente no podría saber que él tenía el privilegio de ejercer su fe, y como consecuencia de esta duda, su fe no podría ser suficientemente fuerte para salvarlo (Discurso 3:23).
¿Sería posible que un hombre ejerciera la fe en Dios, para ser salvo, si no tuviera una idea de que Dios es amor? No podría; porque el hombre no podría amar a Dios si no tuviera una idea de que Dios es amor, y si no amara a Dios, no podría tener fe en él (Discurso 3:24).
¿Qué descripción dan los sagrados escritores acerca del carácter de la Deidad, y cuál es su objetivo? Está calculado para colocar la base para el ejercicio de la fe en él, hasta donde llegue el conocimiento de parte de todo pueblo, lenguas, linaje y naciones, y de siglo en siglo, y de generación en generación (Discurso 3:25).
¿Es uniforme el carácter que Dios ha dado acerca de sí mismo? Sí, lo es, en todas sus revelaciones, sean a los santos de tiempos antiguos, o a los santos de los últimos días, de manera que todos tienen la autoridad para ejercer la fe en él, y a esperar, por el ejercicio de su fe, disfrutar de las mismas bendiciones (Discurso 3:26).
1. Habiendo mostrado en el tercer discurso que las ideas correctas acerca del carácter de Dios son necesarias a fin de ejercer la fe en él para obtener la vida y la salvación; y que sin ideas correctas acerca de su carácter, la mente de los hombres no podría tener suficiente poder de parte de Dios a fin de ejercer la fe necesaria para disfrutar de la vida eterna; y que las ideas correctas acerca de su carácter establecer la base, en lo que a su carácter concierne, para el ejercicio de la fe, a fin de disfrutar de la plenitud de la bendición del evangelio de Jesucristo, sí, el evangelio de la gloria eterna; procederemos ahora a mostrar la conexión que hay entre las ideas correctas acerca de los atributos de Dios y el ejercicio de la fe en él para obtener la vida eterna.
2. Observemos aquí que el verdadero designio que el Dios del cielo tenía en vista al hacer que la familia humana conociera sus atributos, fue para que ellos, por medio de las ideas acerca de la existencia de sus atributos pudieran estar capacitados para ejercer la fe en él, y por medio del ejercicio de la fe en él, pudieran obtener la vida eterna; porque sin la idea acerca de la existencia de los atributos que pertenecen a Dios, la mente de los hombres no podrían tener poder para ejercer la fe en él para alcanzar la vida eterna. El Dios del cielo, entendiendo muy perfectamente la constitución de la naturaleza humana, y las debilidades de los hombres, sabía lo que era necesario revelar, y qué ideas se debían establecer en la mente de ellos a fin de que pudieran estar capacitados para ejercer la fe en él para obtener la vida eterna.
3. Después de lo dicho, procederemos a examinar los atributos de Dios presentados en sus revelaciones a la familia humana, y a mostrar cómo las ideas correctas acerca de sus atributos son tan necesarias para que los hombres puedan ejercer la fe en él; pues sin estas ideas establecidas en la mente de los hombres, estaría fuera del alcance de cualquier persona o personas poder ejercer la fe en Dios a fin de obtener la vida eterna. De modo que las comunicaciones divinas dadas originalmente a los hombres tenían por objeto establecer en la mente de ellos las ideas necesarias que les permitiera ejercer la fe en Dios, y por este medio fuesen partícipes de su gloria
4. En las revelaciones que él ha dado a la familia humana, tenemos el siguiente relato de sus atributos:
5. Primero -- Conocimiento: "El Señor que hace conocer todo esto desde tiempos antiguos" (Hechos 15:18). "Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero" (Isaías 46:9, 10).
6. Segundo -- Fe o poder: "Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios" (Hebreos 11:3). "En el principio creó Dios los cielos y la tierra" (Génesis 1:1). "Jehová de los ejércitos juró diciendo: Ciertamente se hará de la manera que lo he pensado, y será confirmado como lo he determinado. Porque Jehová de los ejércitos lo ha determinado, ¿y quién lo impedirá? Y su mano extendida, ¿quién la hará retroceder?" (Isaías 14:24, 27).
7. Tercero -- Justicia: "Justicia y juicio son el cimiento de tu trono" (Salmos 89:14). "Proclamad, y hacedlos acercarse, y entren todos en consulta; ¿quién hizo oír esto desde el principio, y lo tiene dicho desde entonces, sino yo Jehová? Y no hay más Dios que yo; Dios justo y Salvador; ningún otro fuera de mí" (Isaías 45:21). "Jehová en medio de ella es justo" (Sofonías 3:5). "Alégrate mucho, hija de Sión; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador" (Zacarías 9:9).
8. Cuarto -- Juicio: "Justicia y juicio son el cimiento de tu trono" (Salmos 89:14). "Él es la Roca, cuya obra es perfecta, porque todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él" (Deuteronomio 32:4). "Pero Jehová permanecerá para siempre; ha dispuesto su trono para juicio" (Salmos 9:7). "Jehová se ha hecho conocer en el juicio que ejecutó" (Salmos 9:16).
9. Quinto -- Misericordia: "Misericordia y verdad van delante de tu rostro" (Salmos 89:14). "Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: ¡Jehová! ¡Jehová! Fuerte, misericordioso y piadoso" (Éxodo 34:6). "Pero tú eres Dios que perdonas, clemente y piadoso" (Nehemías 9:17).
10. Y sexto -- Verdad: "Misericordia y verdad van delante de tu rostro" (Salmos 89:14). "Tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad" (Éxodo 34:6). "Él es la Roca, cuya obra es perfecta, porque todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él" (Deuteronomio 32:4). "En tu mano encomiendo mi espíritu; tú me has redimido, oh Jehová, Dios de verdad" (Salmos 31:5).
11. Con un poco de reflexión se verá que la idea acerca de la existencia de estos atributos en Dios es necesaria a fin de cualquier ser racional pueda ejercer la fe en él; pues sin la idea acerca de la existencia de estos atributos en Dios, los hombres no podrían ejercer la fe en él para obtener la vida y la salvación; en vista de que sin el conocimiento de todas las cosas, Dios no podría salvar a ninguna de sus criaturas; pues es a causa de del conocimiento que él tiene de todas las cosas, desde el principio hasta el fin, lo que le permite dar ese entendimiento a sus criaturas, por medio del cual ellas llegan a ser partícipes de la vida eterna; y si no fuera por la idea que existe en la mente de los hombres, de que Dios tiene todo conocimiento, sería imposible que ellos pudieran ejercer la fe en él.
12. Y no es menos necesario que los hombres tengan la idea acerca de la existencia del poder como un atributo de Dios; pues a menos que Dios tenga poder sobre todas las cosas, y por medio de ese poder pueda controlar todas las cosas, y de ese modo salvar a sus criaturas, que pusieron su confianza en él, del poder de todos los seres que buscan destruirlas, sea en el cielo, en la tierra o en el infierno, los hombres no podrían ser salvos. Pero con la idea acerca de la existencia de este atributo establecido en la mente, los hombres que ponen su confianza en Dios sienten como si no tuvieran nada que temer, creyendo que él tiene poder para salvar a todos los que vengan a él por completo.
13. Para el ejercicio de la fe en Dios para obtener la vida y la salvación, también es necesario que los hombres tengan la idea acerca de la existencia del atributo de la justicia en él; pues sin la idea acerca de la existencia de la justicia como un atributo de Dios, los hombres no podrían tener suficiente confianza para colocarse bajo su guía y dirección, pues ellos estarían llenos de temor y duda que tal vez el Juez de toda la tierra no hiciera lo correcto, y así el temor o la duda que tuvieran en la mente excluiría la posibilidad de la existencia de la fe en él para obtener la vida y la salvación. Pero cuando la idea acerca de la existencia del atributo de justicia en Dios está bien establecida en la mente, no deja lugar para que entre la duda en el corazón, y la mente está capacitada para acogerse al Todopoderoso sin temor y sin duda, y con la más inmovible confianza, creyendo que el Juez de toda la tierra hará lo correcto.
14. Es también de igual importancia que los hombres tengan la idea acerca de la existencia del atributo del juicio en Dios, a fin de que ellos puedan ejercer la fe en él para obtener la vida y la salvación; pues sin la idea acerca de la existencia de este atributo en Dios, sería imposible que los hombres ejercieran la fe en él para obtener la vida y la salvación, en vista de que es por medio del ejercicio de este atributo que los fieles en Cristo Jesús son librados de las manos de los que buscan su destrucción; porque si Dios no fuera a venir para efectuar un rápido juicio contra los hacedores de iniquidad y contra los poderes de la oscuridad, sus santos no podrían ser salvos; porque es por el juicio que el Señor salva a sus santos de las manos de todos sus enemigos, y de aquellos que rechazan el evangelio de nuestro Señor Jesucristo. Pero tan pronto como la idea acerca de la existencia de este atributo se establece en la mente de los hombres, entonces da poder a la mente para el ejercicio de la fe y la confianza en Dios, y ellos pueden por medio de la fe acogerse a las promesas que están delante de ellos, y sobrellevar todas las tribulaciones y aflicciones a las que están sujetos a causa de la persecución de parte de aquellos que no conocen a Dios y que no obedecen el evangelio de nuestro Señor Jesucristo, creyendo los fieles que en su debido tiempo el Señor vendrá en repentino juicio contra sus enemigos, los que serán desechados de su presencia, y que en su debido tiempo, el Señor los hará conquistadores, y más que conquistadores, en todas las cosas.
15. Y además, es igualmente importante que los hombres tengan la idea acerca de la existencia del atributo de misericordia en Dios, a fin de ejercer la fe en él para la vida y la salvación; pues sin la idea acerca de la existencia de este atributo en Dios, el espíritu de los santos desfallecería en medio de las tribulaciones, aflicciones y persecuciones que ellos tienen que sobrellevar por amor a la justicia. Pero cuando la idea acerca de la existencia de este atributo se ha establecido en la mente, da vida y energía al espíritu de los santos, creyendo que la misericordia de Dios se derramará sobre ellos en medio de sus aflicciones, y que él se compadecerá de ellos en sus padecimientos, y que la misericordia de Dios los acogerá y los cobijará en los brazos de su amor, de modo que ellos recibirán un pleno galardón por todos sus padecimientos.
16. Y finalmente, pero no menos importante para el ejercicio de la fe en Dios, es la idea acerca de la existencia del atributo de la verdad en él; pues sin la idea acerca de la existencia de este atributo, la mente del hombre no podría tener nada sobre lo cual basarse con certeza, y todo sería confusión y duda. Pero con la idea en mente acerca de la existencia de este atributo en Dios, todas las enseñanzas, instrucciones, promesas y bendiciones se convierten en realidades, y la mente puede acogerse a ellas con seguridad y confianza, creyendo que estas cosas, y todo lo que ha dicho el Señor, se cumplirá en su debido tiempo; y que todas las maldiciones, acusaciones y juicios pronunciados sobre la cabeza de los injustos, también se cumplirán en el debido tiempo del Señor; y, a causa de la verdad y veracidad de él, la mente del hombre considera su liberación y salvación como un hecho cierto.
17. Que la mente reflexione por una vez con sinceridad y franqueza en las ideas acerca de la existencia de los atributos de Dios, ya señalados, y se verá que en lo que a sus atributos concierne, hay una base segura establecida para el ejercicio de la fe en él para obtener la vida y la salvación. Pues en vista de que Dios posee el atributo del conocimiento, puede dar a conocer todas las cosas que los santos necesiten para su salvación, y como posee el atributo del poder, por ese medio puede liberarlos del poder de todos los enemigos; y debido a que también la justicia es un atributo de Dios, él los tratará sobre la base de los principios de justicia y equidad, y se les concederá un justo galardón por todas sus aflicciones y sufrimientos por amor a la verdad. Y como el juicio es un atributo de Dios también, sus santos pueden tener la más inmovible confianza de que en el debido tiempo obtendrán una liberación perfecta de las manos de sus enemigos, y una completa victoria sobre todos aquellos han procurado causarles dolor y destrucción. Y como la misericordia es también un atributo de Dios, sus santos pueden tener confianza de que ésta se aplicará ellos, y por medio de la aplicación de ese atributo a ellos, se les administrará consuelo y alivio abundantemente, en medio de todas sus aflicciones y tribulaciones. Y, finalmente, entendiendo que la verdad es un atributo de Dios, la mente se siente impulsada a regocijarse en medio de todas sus pruebas y tentaciones, por la esperanza en esa gloria que vendrá con la revelación de Jesucristo, y en vista de que la corona que se ha de colocar sobre la cabeza de los santos en el día en que el Señor les distribuirá los galardones, y en la perspectiva de esa eterna recompensa de gloria que el Señor ha prometido conferirles, cuando él los lleve a su trono para vivir en su presencia eternamente.
18. En vista, pues, de la existencia de estos atributos, la fe de los santos puede fortalecerse grandemente, abundando en justicia para la alabanza y gloria de Dios, y esa fe puede ejercer su poderosa influencia en la búsqueda de sabiduría y entendimiento hasta que se ha obtenido conocimiento de todas las cosas que se relacionan con la vida y la salvación.
19. Tal es, pues, el fundamento que se ha establecido, por medio de la revelación de los atributos de Dios, para el ejercicio de la fe en él para obtener la vida y la salvación; y en vista de que estos atributos de Dios son inalterables -- siendo lo mismo ayer, hoy y para siempre -- lo cual da a la mente de los santos de los últimos días el mismo poder y autoridad para ejercer la fe en Dios, que tenían los santos de tiempos antiguos; de modo que todos los santos, en este punto, han sido, son y serán iguales hasta el fin del tiempo; porque Dios nunca cambia, por lo tanto sus atributos y carácter son los mismos para siempre. Y como es por medio de la revelación de éstos que se ha establecido un fundamento para el ejercicio de la fe en Dios para obtener la vida y la salvación, el fundamento, por lo tanto, para el ejercicio de la fe fue, es y siempre será el mismo; de modo que todos los hombres han tenido y tendrán un privilegio igual.
PREGUNTAS Y RESPUESTAS A LOS PRINCIPIOS PRESENTADOS EN EL DISCURSO Nº 4
¿Qué se mostró en el discurso cuarto? Se mostró que las ideas correctas acerca del carácter de Dios son necesarias a fin de ejercer la fe en él para obtener la vida y la salvación; y que sin ideas correctas acerca de su carácter, los hombres no podrían tener poder para ejercer la fe en él para obtener la vida y la salvación, pero esas ideas correctas acerca de su carácter, en lo que concernía a su carácter en el ejercicio de la fe en él, establecen un fundamento seguro para el ejercicio de ella (Discurso 4:1).
¿Qué propósito tenía el Dios del cielo al dar a conocer sus atributos a los hombres? Que por medio de un conocimiento de sus atributos ellos pudieran ejercer la fe en él a fin de obtener la vida eterna (Discurso 4:2).
¿Podrían los hombres ejercer la fe en Dios sin un conocimiento de sus atributos, como para poder alcanzar la vida eterna? No podrían (Discurso 4:2, 3).
¿Qué relato se da acerca de los atributos de Dios en sus revelaciones? Primero, conocimiento; segundo, fe o poder; tercero, justicia; cuarto, juicio; quinto, misericordia; y sexto, verdad (Discurso 4:4, 5, 6, 7, 8, 9 y 10).
¿Dónde se han de encontrar las revelaciones que dan esta revelación o los atributos de Dios? En el Antiguo y en el Nuevo Testamento, y estos se citan en el discurso cuarto, párrafos 5, 6, 7, 8, 9 y 10.
¿Es necesaria la idea acerca de la existencia de estos atributos en Dios, a fin de que cualquier ser racional pueda ejercer la fe en él para obtener la vida y la salvación? Sí, así es.
¿Cómo se prueba? Por los párrafos 11, 12, 13, 14, 15 y 16 de este discurso.
¿Permite la idea acerca de la existencia de estos atributos en Dios, en lo que a sus atributos concierne, que un ser racional ejerza la fe en él para obtener la vida y la salvación? Sí, lo permite. ¿Cómo se prueba? Por los párrafos 17 y 18.
¿Tienen los santos de los últimos días la misma autoridad que se les ha dado por medio de las revelaciones de los atributos de Dios, para ejercer la fe en él, tal como la tuvieron los santos de tiempos antiguos? Sí, la tienen.
¿Cómo se prueba? Por el párrafo 19 de este discurso.
2. Hay dos personajes que constituyen el gran, incomparable, gobernante y supremo poder sobre todas las cosas, por medio de quien fueron creadas y hechas todas las cosas que están creadas y hechas, sean visibles o invisibles, sea en el cielo, sobre la tierra o en la tierra, bajo la tierra o por toda la inmensidad del espacio. Son el Padre y el Hijo; el Padre es un personaje de espíritu, gloria y poder, que posee toda perfección y plenitud; el Hijo, quien estaba en el seno del Padre, es un personaje de tabernáculo, hecho o moldeado como el hombre, o un ser en la forma y semejanza del hombre, o más bien el hombre fue formado a su semejanza y a su imagen; él es también la expresa imagen y semejanza del personaje que es el Padre, poseyendo toda la plenitud del Padre, o la misma plenitud con el Padre; habiendo sido engendrado por él y ordenado desde antes de la fundación del mundo para ser una propiciación por los pecados de todos aquellos que creyeren en su nombre, y se llama el Hijo por la carne, y descendió al sufrimiento más intenso que lo que el hombre puede sufrir; o, en otras palabras, padeció sufrimientos mayores y fue sometido a contradicciones más poderosas de lo que el hombre puede soportar. Pero, a pesar de todo esto, guardó la ley de Dios y se mantuvo sin pecado, mostrando de ese modo que está dentro de la capacidad del hombre guardar la ley y mantenerse sin pecado; y también que por medio de él podría venir un juicio justo a toda carne, y que todos los que no caminan según la ley de Dios pueden en justicia ser condenados por la ley, y no tienen excusa por sus pecados. Y siendo él el Unigénito del Padre, lleno de gracia y verdad, y habiendo vencido y recibido una plenitud de la gloria del Padre, poseyendo la misma mente con el Padre, cuya mente es el Espíritu Santo, el cual da testimonio del Padre y del Hijo, y estos tres son uno solo; o, en otras palabras, estos tres constituyen el gran, incomparable, gobernante y supremo poder sobre todas las cosas; por medio de quien fueron creadas y hechas todas las cosas que están creadas y hechas, y estos tres constituyen la Deidad, y son uno solo; el Padre y el Hijo poseen la misma mente, la misma sabiduría, gloria, poder y plenitud; llenando todo en todo; el Hijo lleno de la plenitud de la mente, gloria y poder; o, en otras palabras, el espíritu, gloria y poder del Padre, que posee todo conocimiento y gloria, y el mismo reino, sentado a la diestra del poder, en la expresa imagen y semejanza del Padre, mediador por el hombre, lleno de la plenitud de la mente del Padre; o, en otras palabras, el Espíritu del Padre, cuyo Espíritu es derramado sobre todos los que creen en su nombre y guardan sus mandamientos; y todos los que guardan sus mandamientos crecerán de gracia en gracia, y llegarán a ser herederos del reino celestial, y coherederos con Jesucristo; poseyendo la misma mente, siendo transformados en la misma imagen o semejanza, incluso la expresa imagen de aquel que llena todo en todo; lleno de la plenitud de su gloria, y vuelto uno en él, así como el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son uno solo.
3. Por el relato anterior acerca de la Deidad, que se da en sus revelaciones, los santos tienen un fundamento seguro establecido para el ejercicio de la fe para obtener la vida y la salvación, por medio de la expiación y mediación de Jesucristo; por cuya sangre ellos tienen el perdón de los pecados, y también un galardón seguro establecido para ellos en el cielo, que es la participación de la plenitud del Padre y el Hijo por medio del Espíritu. Como el Hijo participa de la plenitud del Padre por medio del Espíritu, así también los santos, por el mismo Espíritu, han de ser partícipes de la misma plenitud para disfrutar de la misma gloria; porque como el Padre y el Hijo son uno, así, de igual manera, los santos han de ser uno en ellos. Por medio del amor del Padre, la mediación de Jesucristo y el don del Espíritu santo, ellos han de ser herederos de Dios, y coherederos con Jesucristo.
PREGUNTAS Y RESPUESTAS A LOS PRINCIPIOS PRESENTADOS EN EL DISCURSO Nº 5
¿De qué trata este discurso? De la personalidad, perfecciones y atributos de Dios.
¿Qué hemos de entender por las perfecciones de Dios? Las perfecciones que pertenecen a sus atributos.
¿Cuántos personajes hay en la Deidad? Dos: el Padre y el Hijo.
¿Cómo se prueba que hay dos personajes en la Deidad? Por las Escrituras (Génesis 1:26). Véase también: "Y yo, Dios, dije a mi Unigénito, el cual fue conmigo desde el principio: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y fue hecho" (Discurso 2:6). "Y el Señor dijo [a su Hijo Unigénito]: He aquí, el hombre es como uno de nosotros" (Génesis 3:22). "Ahora pues, Padre, glorifícame tú para contigo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese" (Juan 17:5).
¿Qué es el Padre? Es un personaje de gloria y poder (Discurso 5:2).
¿Cómo se prueba que el Padre es un personaje de gloria y poder? "El sol nunca más te servirá de luz para el día, ni el resplandor de la luna te alumbrará, sino que Jehová te será por luz perpetua, y el Dios tuyo por tu gloria" (Isaías 60:19). "Tuya es, oh Jehová, la magnificencia y el poder, la gloria" (1 Crónicas 29:11). "Voz de Jehová sobre las aguas; truena el Dios de gloria" (Salmos 29:3). "Ayúdanos, oh Dios de nuestra salvación, por la gloria de tu nombre" (Salmos 79:9). "Y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible" (Romanos 1:23). Segundo, de poder: "Tuya es, oh Jehová, la magnificencia y el poder, la gloria" (1 Crónicas 29:11). ¡Oh Señor Jehová! he aquí que tú hiciste el cielo y la tierra con tu gran poder, y con tu brazo extendido, ni hay nada que sea difícil para ti" (Jeremías 32:17). "Y por cuanto él amó a tus padres, escogió a su descendencia después de ellos, y te sacó de Egipto con su presencia y con su gran poder" (Deuteronomio 4:37). "Dios es el que me ciñe de fuerza" (2 Samuel 22:33). "Él extiende el norte sobre vacío, cuelga la tierra sobre nada. Ata las aguas en sus nubes, y las nubes no se rompen debajo de ellas. Él encubre la faz de su trono, y sobre él extiende su nube. Puso límite a la superficie de las aguas, hasta el fin de la luz y las tinieblas. Las columnas del cielo tiemblan, y se espantan a su reprensión. Él agita el mar con su poder, y con su entendimiento hiere la arrogancia suya. Su espíritu adornó los cielos; su mano creó la serpiente tortuosa. He aquí, estas cosas son sólo los bordes de sus caminos; ¡y cuán leve es el susurro que hemos oído de él! Pero el trueno de su poder, ¿quién lo puede comprender?" (Job 26:7-14).
¿Qué es el Hijo? Primero, es un personaje de tabernáculo (Discurso 5:2).
¿Cómo se prueba? "Jesús le dijo: Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, ¿no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos al Padre? ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras. Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí" (Juan 14:9, 10, 11). Segundo, y siendo un personaje de tabernáculo, fue hecho o moldeado como el hombre, o un ser en la forma y semejanza del hombre (Discurso 5:2).
"Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz" (Filipenses 2:5-8). "Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo. Porque ciertamente no socorrió a los ángeles, sino que socorrió a la descendencia de Abraham" (Hebreos 2:14, 16). Tercero, es también a semejanza del personaje que es el Padre (Discurso 5:2). "Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de sus sustancia" (Hebreos 1:1, 2, 3). "Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó ser igual a Dios como cosa a qué aferrarse" (Filipenses 2:5-6).
¿Fue por el Padre y el Hijo que fueron creadas y hechas todas las cosas que están creadas y hechas? Sí, así fue. "Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten" (Colosenses 1:15, 16, 17). "En el principio creó Dios los cielos y la tierra" (Génesis 1:1). "En estos postreros días [Dios] nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo" (Hebreos 1:2). (
¿Posee él la plenitud del Padre? Sí, la posee. "Por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud [...]. Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad" (Colosenses 1:19; 2:9). "La cual es su cuerpo [de Cristo], la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo" (Efesios 1:23).
¿Por qué fue llamado Hijo? Por la carne. "El Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios" (Lucas 1:35). "Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y [Juan] vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia" (Mateo 3:16, 17).
¿Fue él ordenado por el Padre, desde antes de la fundación del mundo, para ser una propiciación por los pecados de todos los que creyeran en su nombre? Sí, lo fue. "Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amo de vosotros" (1 Pedro 1:18, 19, 20). "Y le adoraron [a la bestia] todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo" (Apocalipsis 13:8). "Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria" (1 Corintios 2:7).
¿Poseen el Padre y el Hijo la misma mente? Sí, así es. "No puedo yo [Cristo] hacer nada por mí mismo; según oigo así juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre" (Juan 5:30). "Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió" (Juan 6:38). "Yo y el Padre uno somos" (Juan 10:30).
¿Qué es esta mente? El Espíritu Santo. "Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí" (Juan 15:26). "Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo" (Gálatas 4:6).
¿Constituyen la Deidad el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo? Sí, así es. (Discurso 5:2).
¿Pueden los creyentes en Cristo, por el don del Espíritu, llegar a ser uno con el Padre y el Hijo, así como el Padre y el Hijo son uno? Sí, pueden. "Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste" (Juan 17:20, 21).
¿Establece este relato acerca de la Deidad un fundamento seguro para el ejercicio de la fe en él para obtener la vida y la salvación? Sí, así es.
¿Cómo se prueba? Con el tercer párrafo de este discurso.
1. Habiendo tratado en el discurso anterior acerca de las ideas, del carácter, perfecciones y atributos de Dios, procedemos ahora a tratar sobre el conocimiento que deben tener las personas, para que la clase de vida que llevan sea conforme a la voluntad de Dios, para que así puedan ejercer la fe en él para obtener la vida y la salvación.
2. Este conocimiento ocupa un lugar importante en la religión revelada; pues fue a causa de él que los antiguos podían perseverar como si estuviesen viendo al que es invisible. Un conocimiento efectivo para cualquier persona, de que la clase de vida que lleva está conforme a la voluntad de Dios, es esencialmente necesario para que pueda tener esa confianza en Dios sin la cual ninguna persona podría obtener la vida eterna. Fue esto lo que permitió a los santos de tiempos antiguos soportar todas sus aflicciones y persecuciones, y aceptar alegremente que los despojaran de sus bienes, sabiendo (no tan sólo creyendo) que tenían una posesión más duradera (Hebreos 10:34).
3. Teniendo la seguridad de que estaban llevando un rumbo que estaba de conformidad con la voluntad de Dios, ellos aceptaban no sólo que los despojaran de sus bienes, y la destrucción de sus posesiones, sino también padecer la muerte en sus formas más horrorosas; sabiendo (no tan sólo creyendo) que cuando se disuelva esta casa terrenal de su tabernáculo, ellos tenían un edificio de Dios, una casa hecha no con manos, eterna en los cielos (2 Corintios 5:1).
4. Tal era, y siempre será, la situación de los santos de Dios, que si no tienen un conocimiento efectivo de que el rumbo que están llevando está conforme a la voluntad de Dios, su mente se fatigará y desfallecerá; porque tanta ha sido, y siempre será, la oposición que está en el corazón de los incrédulos y de los que no conocen a Dios, en contra de la religión pura y sin adulteraciones del cielo (la única que asegura la vida eterna), que perseguirán hasta el final a todos los que adoren a Dios conforma a sus revelaciones, que reciben la verdad con amor, y se someten para ser guiados y dirigidos por su voluntad; A tales extremos son perseguidos los santos que nada, excepto un conocimiento efectivo de que son los favoritos del cielo, y de que han aceptado el orden de cosas que ha establecido Dios para la redención del hombre, hará posible que ellos ejerzan esa confianza en él, que es necesaria para que venzan al mundo y obtengan esa corona de gloria que está reservada para los que temen a Dios.
5. Para que un hombre deponga todo lo suyo, su carácter y reputación, su honor y aplauso, su buen nombre entre los hombres, su casa, sus tierras, sus hermanos y hermanas, su esposa e hijos, y aun su vida misma -- considerando todas las cosas como inmundicia y escoria comparadas con la excelencia del conocimiento acerca de Jesucristo -- se requiere más que la simple creencia o suposición de que él está haciendo la voluntad de Dios; sino un conocimiento efectivo, entendiendo que cuando esos sufrimientos hayan terminado, él entrará en el descanso eterno, y será partícipe de la gloria de Dios.
6. Porque si una persona no sabe que está caminando conforme a la voluntad de Dios, sería como insultar la dignidad del Creador si tal persona fuera a decir que será partícipe de su gloria, cuando salga de los afanes de esta vida. Pero cuando él tiene este conocimiento, y sabe con certeza que está haciendo la voluntad de Dios, su confianza puede estar igualmente fortalecida de que él será partícipe de la gloria de Dios.
7. Observemos aquí que una religión que no requiere el sacrificio de todas las cosas, nunca tendrá poder suficiente a fin de producir la fe necesaria para obtener la vida y la salvación; porque desde que el hombre existió por primera vez, nunca se pudo obtener la fe necesaria para disfrutar de la vida y la salvación sin sacrificar todas sus pertenencias terrenales. Fue por medio de este sacrificio, y sólo éste, que Dios ha dispuesto que los hombres gocen de la vida eterna; y es por medio del sacrificio de todas las cosas terrenales que los hombres llegan a saber realmente que están haciendo las cosas las cosas que son gratas a la vista de Dios. Cuando un hombre ha ofrecido en sacrificio todo lo que tiene por amor a la verdad, ni siquiera escatimando su vida misma, y creyendo ante Dios que ha sido llamado a hacer este sacrificio porque él procura hacer su voluntad, él sabe, con toda certeza, que Dios acepta y aceptará su sacrificio y ofrenda, y que él no ha buscado ni buscará su rostro en vano. Entonces, bajo estas circunstancias, él puede obtener la fe necesaria para que pueda alcanzar la vida eterna.
8. Es en vano que las personas se imaginen que son herederos con aquellos, o que pueden ser herederos con aquellos que han ofrecido todo lo que tenían en sacrificio, y que por este medio han obtenido la fe en Dios y su aprobación a fin de obtener la vida eterna, a menos que tales personas también le ofrezcan a él el mismo sacrificio, y por ese ofrecimiento obtengan el conocimiento de que él los ha aceptado.
9. Fue por ofrecer sacrificios que Abel, el primer mártir, obtuvo conocimiento
de que Dios lo había aceptado. Y desde los días del justo Abel hasta el presente, el conocimiento que tienen los hombres de que están aceptados a la vista de Dios, se obtiene por ofrecer sacrificios. Y en los últimos días, antes de que venga el Señor, , él ha de reunir a sus santos que han hecho un pacto con él por medio del sacrificio. "Vendrá nuestro Dios, y no callará; fuego consumirá delante de él, y tempestad poderosa le rodeará. Convocará a los cielos de arriba, y a la tierra, para juzgar a su pueblo. Juntadme mis santos, los que hicieron conmigo pacto con sacrificio" (Salmos 50:3-5).
10. Entonces, aquellos que hacen el sacrificio, tendrán el testimonio de que su rumbo es grato a la vista de Dios; y los que tienen este testimonio tendrán fe para alcanzar la vida eterna, y podrán por la fe perseverar hasta el fin, y recibir la corona que está reservada para los que aman la venida de nuestro Señor Jesucristo. Pero aquellos que no hacen el sacrificio, no pueden disfrutar de esta fe, porque los hombres dependen de este sacrificio para poder obtener esta fe; por lo tanto, no pueden alcanzar la vida eterna, porque las revelaciones de Dios no les garantiza la autoridad para hacerlo, y sin esta garantía la fe no puede existir.
11. Todos los santos de quienes tenemos información, en todas las revelaciones de Dios existentes, obtuvieron el conocimiento que tenían acerca de su aceptación a la vista de Dios por medio del sacrificio que le ofrecieron; y por medio del conocimiento así obtenido, su fe se fortaleció suficiente para obtener la promesa de la vida eterna, y para perseverar como si estuviesen viendo al que es invisible; y pudieron, por medio de la fe, combatir contra los poderes de la oscuridad, contender contra las astucias del adversario, vencer al mundo y obtener el objetivo de su fe, esto es, la salvación de su alma.
12. Pero aquellos que no han hecho este sacrificio a Dios no saben que la vida que llevan no es grata a su vista; pues cualquiera que sea su creencia o su opinión, es un asunto de duda e incertidumbre en la mente de ellos; y donde hay duda e incertidumbre, la fe no está ni puede estar. Porque la duda y la fe no existen en la misma persona al mismo tiempo; así que las personas cuya mente está sometida a dudas y temores no pueden tener una confianza inmovible, y donde no hay una confianza inmovible, allí la fe es débil; y donde la fe es débil tales personas no podrán contender contra toda la oposición, tribulaciones y aflicciones y aflicciones que habrán de enfrentar a fin de ser herederos de Dios, y coherederos con Cristo Jesús; y la mente se les fatigará, y el adversario tendrá poder sobre ellos y los destruirá.
1. En las lecciones anteriores tratamos acerca de lo que es la fe, y el fundamento sobre el cual se basa. De conformidad con nuestro plan, ahora procedemos a hablar de sus efectos.
2. Como hemos visto en nuestros discursos anteriores, que la fe es el principio de acción y poder en todos los seres inteligentes, tanto en el cielo como en la tierra, no ha de esperarse que en un discurso acerca de esta descripción intentemos descubrir todos sus efectos; y tampoco es necesario para nuestro propósito hacerlo, porque eso abarcaría todas las cosas que están en el cielo y en la tierra, e incluiría a todas las creaciones de Dios, con todas sus infinitas variaciones; pues ningún mundo ha sido formado a menos que haya sido por la fe, ni ha habido ningún ser inteligente en ninguna de las creaciones de Dios que haya llegado allí a causa de la fe que existía en él o en algún otro ser; ni ha habido un cambio o alteración en ninguna de las creaciones de Dios que no haya sido efectuado por la fe; ni habrá un cambio o alteración en cualquiera de las extensas creaciones del Todopoderoso, a menos que se efectúe por la fe, porque es por la fe que la Deidad realiza sus obras.
3. Ofrezcamos aquí una explicación en relación con la fe, para que nuestro pensamiento se entienda con claridad. Preguntamos, entonces, ¿qué hemos de entender cuando se dice que el hombre obra por fe? Respondemos que entendemos que cuando un hombre obra por fe, él realiza un esfuerzo mental en vez de la fuerza física. Es por medio de palabras, en vez de ejercer la fuerza física, que todo ser actúa cuando obra por fe. Dios dijo: "Sea la luz, y fue la luz". Josué habló, y las grandes luminarias que Dios creó se detuvieron. Elías mandó, y los cielos se sellaron por el espacio de tres años y seis meses, de modo que no llovió; él de nuevo mandó y los cielos soltaron la lluvia. Todo esto se hizo por fe. Y el Salvador dice: "Si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte pásate de aquí allá, y se pasará", o "decir a ese sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería". La fe, pues, obra por palabras; y con palabras sus más poderosas obras se han realizado y se realizarán.
4. Seguramente no se nos va a requerir que probemos que este es el principio sobre el cual toda la eternidad ha actuado y actuará; porque toda mente reflexiva debe saber que es a causa de este poder que todas las huestes del cielo realizan sus obras de prodigio, majestad y gloria. Los ángeles se trasladan de un lugar a otro en virtud de este poder; es a causa de la fe que ellos pueden descender del cielo a la tierra; y si no fuera por el poder de la fe, nunca podrían ser espíritus ministrantes para los que serán herederos de salvación, ni tampoco podrían actuar como mensajeros celestiales, porque carecerían del poder necesario para ejecutar la voluntad de Dios.
5. Sólo es necesario que digamos que toda la creación visible, tal como existe ahora, es el efecto de la fe. Es por la fe que fue formada, y es por el poder de la fe que continúa en su forma organizada, y por la cual los planetas giran alrededor de sus órbitas y resplandecen en su gloria.. Así que la fe es ciertamente el primer principio en la ciencia de la TEOLOGIA, y cuando se entiende esto, lleva a la mente de vuelta al principio, y la transporta al futuro hasta el fin; o, en otras palabras, de eternidad en eternidad.
6. Entonces, como la fe es el principio por el cual las huestes celestiales realizan sus obras, y por el cual disfrutan de toda dicha, podemos esperar hallar que en alguna revelación de Dios se declare como el principio sobre el cual deben actuar sus criaturas aquí en la tierra a fin de obtener las dichas que disfrutan los santos en el mundo eterno; y que, cuando Dios se propusiera preparar hombres para su propia satisfacción, él les enseñaría la necesidad de vivir por fe, y la imposibilidad de que pudieran disfrutar de las bendiciones de la eternidad sin la fe, en vista de que todas las bendiciones de la eternidad son los efectos de la fe.
7. Por lo tanto, se ha dicho, y con mucha razón, que "sin fe es imposible agradar a Dios". Si alguien preguntara: '¿Por qué es imposible agradar a Dios sin fe?' La respuesta sería: 'Porque sin fe es imposible que los hombres sean salvos; y como Dios desea la salvación de los hombres, él debe, por supuesto, desear que ellos tengan fe; y él no podría estar complacido si no la tuvieran, pues entonces sería como decir que él se complace con la destrucción de los hombres.
8. De esto aprendemos que las muchas exhortaciones que dieron hombres inspirados a aquellos que han recibido la palabra del Señor para que tengan fe en él, no se dieron por razones superficiales, sino por la mejor de todas las razones, la cual fue que sin fe no hay salvación ni en este mundo ni en el venidero. Cuando los hombres comienzan a vivir por la fe, empiezan a acercarse a Dios; y cuando la fe se ha perfeccionado, ellos son como él; y como él es salvo, ellos son salvos también; pues ellos estarán en la misma situación en la que él está, porque ellos han venido a él; y cuando él se manifieste, ellos serán como él, porque lo verán tal como él es.
9. Como toda la creación visible es un efecto de la fe, así también lo es la salvación; nos referimos a la salvación en su más extensa libertad de interpretación, sea temporal o espiritual. A fin de tener este tema claramente expuesto en nuestra mente, preguntemos en qué situación debe estar una persona para ser salva, cuál es la diferencia entre un hombre salvo y uno que no es salvo. De lo que ya hemos visto acerca de los mundos celestiales, respondemos que deben ser personas que puedan obrar por fe y que por fe puedan ser espíritus ministrantes para quienes serán herederos de salvación; y deben tener fe que les permita actuar en la presencia del Señor; de otro modo, no pueden ser salvas. Y lo que constituye la verdadera diferencia entre una persona salva y una que no es salva es la diferencia en el grado de su fe; la fe de uno ha llegado a ser suficientemente perfecta para alcanzar la vida eterna, y la fe del otro no lo ha logrado. Pero para ser un poco más minucioso, preguntemos: ¿Dónde hallaremos un prototipo a cuya semejanza podamos ser asimilados, a fin de que seamos partícipes de la vida y la salvación? , o, en otras palabras, ¿dónde hallaremos un ser que se ha salvado? Porque si podemos encontrar a un ser que se ha salvado, podremos determinar sin mucha dificultad lo que deben hacer los demás a fin de ser salvos. Creemos que no será un asunto de disputa decir que mientras dos seres sean diferentes entre sí, los dos no pueden ser salvos; porque lo que constituye la salvación para uno constituirá la salvación para toda criatura que ha de ser salva; y si en toda la existencia encontramos a un ser que se ha salvado, podríamos ver lo que los demás deberían ser, o no podrían ser salvos. Preguntamos, pues, ¿dónde está este prototipo, o dónde está este ser que se ha salvado? Llegamos a la conclusión, como respuesta a esta pregunta, que no habrá disputa entre los que creen en la Biblia, de que es Cristo; todos concordarán en esto, que él es el prototipo o norma de salvación, en otras palabras, es un ser que se ha salvado. Y si continuamos nuestro interrogatorio y preguntamos, ¿cómo es que él se salvó?, la respuesta sería: Porque es justo y santo; y si fuera en algo diferente a lo que es, no se habría salvado; pues su salvación depende de que él sea precisamente lo que es y nada más; porque si fuera posible que él cambiara, en un muy mínimo grado, de seguro perdería su salvación, y todo su dominio, poder, autoridad y gloria, lo que constituye la salvación; porque la salvación se compone de la gloria, autoridad, majestad, poder y dominio que Jehová posee, y nada más; y ningún ser puede poseer esto sino él o uno semejante a él. Así dice Juan, en su primera epístola: "Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro" (1 Juan 3:2-3). ¿Por qué purificarse a sí mismo así como él es puro? Porque si no lo hacen, no pueden ser como él.
10. "Habló Jehová a Moisés, diciendo: Habla a toda la congregación de los hijos de Israel, y diles: Santos seréis, porque santo soy yo Jehová vuestro Dios" (Levítico 19:1-2). Y Pedro dice en su primera epístola: "Sino como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo" (1 Pedro 1:15, 16). Y el Salvador dice: "Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto" (Mateo 5:48). Si alguno preguntara la razón de todos estos pasajes, la respuesta se ha de encontrar en lo que ya se ha citado de la epístola de Juan, que cuando él [el Señor] se manifieste, los fieles serán como él; y si no son santos, como él es santo y perfecto, debido a que él es perfecto, ellos no pueden ser como él; pues ningún ser puede disfrutar de su gloria si no posee sus perfecciones y santidad, como tampoco podrían reinar en su reino sin ese poder.
11. Esto manifiesta claramente lo acertado de las palabras del Salvador que se consignan en el testimonio de Juan: "De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre" (Juan 14:12). Considerado esto en conexión con algunas de las palabras del Salvador, consignadas en el capítulo diecisiete, da una mayor claridad a sus expresiones. Él dice: "Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado. Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo" (Juan 17:20-24).
12. Todos estos pasajes juntos nos dan un relato acerca del estado de los santos glorificados, tan claramente como el idioma puede darlo. Las obras que Jesús hizo, ellos podrían hacer, y mayores obras que las que él hizo entre los hombres ellos podrían hacer, y eso porque él se fue al Padre. Él no dice que ellos harían esas obras en ese tiempo, sino que las harían porque él iba al Padre. En el versículo 24, dice: "Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo". Estas palabras, tomadas en contexto, dejan muy en claro que las obras mayores que habían de hacer aquellos que creían en su nombre, las harían en la eternidad, a donde él iba, y donde ellos contemplarían su gloria. Él había dicho, en otra parte de su oración, que él deseaba de su Padre, que aquellos que creyeran en él fueran uno en él, como él y su Padre eran uno. "Mas no ruego solamente por éstos [los apóstoles], sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno". Es decir, los que creen en él por medio de las palabras de los apóstoles, así como los apóstoles mismos, "para que todos sean uno, como tú, Padre, estás en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros".
13. ¿Qué lenguaje puede ser más claro que éste? El Salvador seguramente quería que sus discípulos lo entendieran, y habló así para que pudieran entenderlo; pues él declara a su Padre, en palabras que difícilmente se mal interpretarían, que él quería que sus discípulos, todo ellos, fueran como él y su Padre, porque como él y su Padre son uno, que así sus discípulos pudieran ser uno con ellos. Y lo que se dice en el versículo 22 está calculado para establecer más firmemente esta creencia; aunque ya no se necesitaba nada más para establecerla. Él dice: "La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno". Es como si se dijera que a menos que tengan la gloria que el Padre le había dado a él, los discípulos no podrían ser uno con ellos; pues dice que él les había dado la gloria que el Padre le había dado a él para que ellos pudieran ser uno; o en otras palabras, hacerlos uno.
14. Esto completa la información sobre este tema, y muestra claramente que el Salvador deseaba que sus discípulos entendieran que ellos habían de ser partícipes con él en todas las cosas, sin siquiera exceptuar su gloria.
15. Casi no es necesario decir aquí lo que ya hemos observado, que la gloria que tienen el Padre y el Hijo es porque son seres justos y santos; y que si les faltara un solo atributo o perfección de los que tienen, nunca habrían podido disfrutar de la gloria que tienen, porque se requiere que ellos sean precisamente lo que son a fin de que puedan disfrutar de ella; y si el Salvador da esta gloria a cualesquiera otros, debe hacerlo de la exacta manera establecida en su oración a su Padre, o sea, haciéndolos uno con él así como él y el Padre son uno. Haciendo eso, él les daría la gloria que el Padre le ha dado a él; y cuando sus discípulos han llegado a ser uno con el Padre y el Hijo, así como el Padre y el Hijo son uno, ¿quién no puede ver lo apropiado de las palabras del Salvador: "Las obras que yo hago, ellos las harán también, y aún mayores harán, porque yo voy al Padre"?
16. Estas enseñanzas del salvador nos muestran claramente
la naturaleza de la salvación, y lo que él propuso para la familia humana cuando ofreció salvarlos; propuso hacerlos semejantes a él, y él era semejante al Padre, el gran prototipo de todos los seres que se han salvado; y todos los de la familia humana que puedan ser asimilados a su semejanza serán salvos; y ser distinto de ellos, quiere decir ser destruidos; y en esta base gira la puerta de la salvación
17. Entonces, ¿quién no puede ver que la salvación es el efecto de la fe? Porque, como ya hemos visto, todos los seres celestiales obran por este principio; y es porque ellos pueden hacer esto que son salvos, pues nada sino eso podría salvarlos. Y esa es la lección que el Dios del cielo, por boca de sus santos profetas, ha estado tratando de enseñar al mundo. De ahí que se nos dice que "sin fe es imposible agradar a Dios"; y que "la salvación es por la fe para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia" (Romanos 4:16). Y que Israel "que iba tras una luz de justicia, no la alcanzó. ¿Por qué? Porque iban tras ella no por fe, sino como por obras de la ley, pues tropezaron en la piedra de tropiezo" (Romanos 9:32). Y Jesús le dijo al hombre que le trajo su hijo para que echara fuera al demonio que lo atormentaba: "Si puedes creer, al que cree todo le es posible" (Marcos 9:23). Estos pasajes, y muchísimos otros que se podrían citar, establecen claramente la luz bajo la cual el Salvador así como los santos de tiempos antiguos consideraron el plan de salvación. Que es un sistema de fe, comienza con la fe y continúa con la fe; y cada bendición que se obtiene en relación con dicho plan, es el efecto de la fe, ya sea en esta vida o en la venidera. Sobre esto todas las revelaciones de Dios dan testimonio. Si hubo hijos de la promesa, fueron el efecto de la fe, sin exceptuar al Salvador mismo. "Bienaventurada la que creyó", le dijo Elizabet a María, cuando ésta la visitó. "Porque se cumplirá lo que le fue dicho de parte del Señor" (Lucas 1:45). Y el nacimiento de Juan el Bautista no fue un asunto de fe menor; pues para que su padre Zacarías pudiera creer, tuvo que quedar mudo. Y en el transcurso de toda la historia el plan de vida y salvación es un asunto de fe; cada hombre ha recibido conforme a su fe; y conforme a cómo fue su fe, así fueron sus bendiciones y privilegios; y nada le fue retenido cuando su fe era suficiente para recibirlo. . Pudo tapar la boca de leones, apagar la violencia del fuego, escapar del filo de la espada, tener valor en batallas, poner en fuga a ejércitos extranjeros; las mujeres pudieron, por medio de su fe, recibir a sus hijos muertos a la vida otra vez; en una palabra, nada había imposible para los que tenían fe. Todas las cosas estuvieron sujetas a los santos de tiempos antiguos, según era su fe. Por su fe podían obtener visiones celestiales, ministración de ángeles, tuvieron conocimiento acerca de los espíritus de los hombres justos hechos perfectos, de la asamblea general y de la iglesia del primogénito, cuyos nombres estaban escritos en el cielo, de Dios el juez de todos, de Jesús el Mediador del nuevo pacto, y conocer el tercer cielo, ver y oír cosas que no sólo eran indecibles, sino cosas que no era lícito expresar. En vista del poder de la fe, Pedro les dice a los santos de tiempos antiguos: "Gracia y paz os sean multiplicadas, en el conocimiento de Dios y de nuestro Señor Jesús. Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad os han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia" (2 Pedro 1:2-3). Y además, dice: "Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero" (1 Pedro 1:3-5).
18. Estos pasajes juntos muestran claramente el parecer de los apóstoles, a tal punto que no admitía equivocación alguna en la mente de ninguna persona. Él dice que todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad les fueron dadas por el conocimiento de Dios y de nuestro Salvador Jesucristo. Y si alguno preguntara, ¿cómo pudieron ellos obtener el conocimiento de Dios? (porque hay una gran diferencia entre creer en Dios y conocerlo; el conocimiento implica más que fe. Y nótese que todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad se dieron por medio del conocimiento acerca de Dios), la respuesta sería que por medio de la fe ellos habían de obtener este conocimiento; y, teniendo poder por la fe para obtener conocimiento acerca de Dios, ellos podrían obtener con la fe todas las otras cosas que pertenecen a la vida y a la piedad.
19. Por estas palabras del apóstol, aprendemos que fue por obtener un conocimiento acerca de Dios que los hombres adquirieron el conocimiento de todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad, y este conocimiento fue el efecto de la fe; de modo que todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad son el efecto de la fe.
20. De esto podemos extendernos tanto como las circunstancias lo requieran, ya sea en la tierra o en el cielo, y encontraremos el testimonio de todos los hombres inspirados, o de mensajeros celestiales, que todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad son efecto de la fe y nada más; todo conocimiento, sabiduría y prudencia pueden fracasar, y todo lo demás como medio de salvación, menos la fe. Esta es la razón de que los pescadores de Galilea pudieron enseñar al mundo -- porque buscaron por la fe y obtuvieron por la fe. Y esta es la razón de que Pablo considerara todas las cosas como basura y escoria -- lo que antes había llamado su ganancia, después lo llamó pérdida; sí, y él estimó todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús (Filipenses 3:7-10). Porque para obtener la fe por la que podría disfrutar del conocimiento del Señor Jesucristo, tuvo que sufrir la pérdida de todo. Esta es la razón por la cual los santos de tiempos antiguos supieron más y entendieron más acerca del cielo y de las cosas celestiales que todos los demás que los rodeaban, porque esta información es el efecto de la fe, que no puede obtenerse por ningún otro medio. Y esta es la razón de que los hombres, tan pronto como pierden su fe, caen en conflictos, contiendas, oscuridad y dificultades; porque el conocimiento que se inclina por la vida desaparece cuando la fe desaparece, pero vuelve cuando la fe vuelve; porque cuando la fe llega trae consigo su séquito de acompañantes, tales como apóstoles, profetas, evangelistas, pastores, maestros, dones, sabiduría, conocimiento, milagros, sanidades, lenguas e interpretación de lenguas, etc. Todo ello aparece cuando hay fe en la tierra, y desaparece cuando ésta desaparece de la tierra; estos son los efectos de la fe, y siempre la han acompañado y siempre la acompañarán. Porque donde hay fe, habrá también el conocimiento acerca de Dios, con todas las cosas que le pertenecen, tales como revelaciones, visiones y sueños, así como cada cosa necesaria a fin de que los que poseen la fe puedan ser perfeccionados y obtener la salvación; porque Dios no debe cambiar, pues si lo hace, la fe no permanecerá con él. Y el que la posee, por su conducto obtiene todo el conocimiento y la sabiduría necesarios hasta llegar a conocer a Dios y al Señor Jesucristo, a quien él ha enviado, porque conocerlo es la vida eterna. Amén.