
¿ENSEÑÓ JOSÉ LA POLIGAMIA
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O FUE BRIGHAM?
Primera Parte
Es de gran interés para nosotros aclarar las cosas y que el mundo sepa que se ha cumplido la profecía, y que el nombre de José Smith se ha usado para bien y para mal en todo el mundo, exactamente como él lo profetizó cuando eran joven.
La sección 132 del libro Doctrina y Convenios de Utah se ha atribuido a José y se incluyó en la D&C de Utah cuando ellos sacaron la sección sobre monogamia en 1870. Si la sección 132 del libro Doctrina y Convenios de Utah era verdaderamente una revelación de Dios y presentada por medio del profeta José Smith, hijo, entonces José habría tenido que ser un charlatán, un mentiroso y un hipócrita.
¿ENSEÑÓ JOSÉ SMITH LA POLIGAMIA?
Creemos que no fue nada de eso, y el capítulo IV del libro del hermano Willard Smith puede convencer y permitir que cualquier santo honesto separe la verdad de la ficción y coloque la autoría de la sección 132 en donde pertenece, como invención de Brigham Young y sus colaboradores.
¿QUIÉN FUE JOSÉ SMITH? ¿ENSEÑÓ O PRACTICÓ LA POLIGAMIA?
Un libro escrito por Willard J. Smith
Este libro fue publicado por primera vez por Glad Tidings Publishers, de Grand Rapids, Michigan, EE.UU. en 1899. En 1904 la editorial Herald House, de Lamoni, Iowa, publicó una segunda edición. No se tiene registro de que se haya asegurado el derecho de autor, y si se hubiera asegurado, a estas alturas ya habría expirado. Como resultado, ha quedado permanentemente de dominio público. Este libro volvió a ser publicado por Liahona Research, un ministerio misional de la Rama de la Restauración Crysler del Sur, 16101 Salisbury Road, Independence, Missouri, EE.UU. 64050.
Deseamos compartir con usted el capítulo cuatro de su libro.
Citamos:
Ahora nos ocuparemos de la supuesta revelación del 12 de julio de 1843, con el propósito de examinar unos pocos asuntos de ella, lo que nos parece que prueba que José Smith no fue de ninguna manera responsable de ella, que no tuvo nada que ver con ella ni tenía conocimiento alguno de ella. Por lo tanto, citaré los primeros cuatro párrafos de ella a fin de destacar algunos puntos que ahí aparecen.
Estos son:
“De cierto, así te dice el señor, mi siervo José, que por cuanto te has dirigido a mí para saber y entender cómo es que yo, el Señor, justifiqué a mis siervos Abraham, Isaac y Jacob, como también a Moisés, David y Salomón, mis siervos, tocante al principio y doctrina de tener muchas esposas y concubinas,
2. he aquí, soy el Señor tu Dios, y te contestaré en cuanto a este asunto.
3. Por tanto, prepara tu corazón para recibir y obedecer las instrucciones que estoy a punto de darte, porque todos aquellos a quienes se revela esta ley, tienen que obedecerla.
4. Porque he aquí, te revelo un nuevo y sempiterno convenio; y si no lo cumples, serás condenado, porque nadie puede rechazar este convenio y entrar en mi gloria”.
Que el lector se sirva tener presente que Brigham Young dijo en el día 29 de agosto de 1852, que José Smith, antes de morir, tenía más de una esposa, y que esto era conocido por el mundo; también que Wilford Woodruff, presidente de la Iglesia Mormona, afirma que José Smith enseñó la doctrina de la poligamia en 1841 y en 1842. Esta última afirmación la hacen por lo general los brighamitas, y su pretensión en la actualidad es que algunas de las esposas que fueron selladas a José Smith allá por 1841 aún viven en la Ciudad del Lago Salado.
Para quien no esté familiarizado con las corrupciones internas del brighamismo y que desconozca que se considera una virtud mentir para sostener el sacerdocio, lo anterior tendría considerable peso para establecer la afirmación de que José se hallaba implicado en esto. Pero, ¡espere un momento! En esta revelación se pretende que Dios dijo a José: “Por tanto, prepara tu corazón para recibir y obedecer las instrucciones que estoy apunto de darte”. Ahora bien, sometemos a consideración el pensamiento de que si Dios le mandó que preparara su corazón para recibir y obedecer las instrucciones, etc., entonces el corazón de José no había estado previamente preparado para esto, ni todavía lo había obedecido ni abrazado, ni de ninguna manera lo había previamente recibido; y la conclusión natural y lógica que se desprende de la lectura de la revelación misma es que este asunto de la poligamia era adverso a sus ideas religiosas; de ahí que el Señor lo exhorta a que se prepare para un cambio en este asunto; que prepare su corazón para recibir y obedecer aquello que él ahora iba a revelarle, y esto lógicamente golpea a los cimientos mismos en que se basa la afirmación brighamitas de que José Smith enseñó y practicó la poligamia antes de12 de julio de 1843. Pero el élder B. H. Roberts, y también Joseph F. Smith, nos dicen que “el principio del matrimonio plural se reveló a José Smith por primera vez en 1831”, y que “en 1841 el profeta introdujo en la Iglesia la práctica de este principio tomando para sí esposas plurales. Él también enseñó el principio a varios élderes principales y ellos lo obedecieron”.
Ya sea que esta revelación en que se pretende que el Señor aconsejó a José que preparara su corazón para recibir y obedecer la doctrina de la poligamia es un fraude, o en caso contrario B. H. Roberts y Joseph F. Smith testificaron falsamente, ya que declaran que José ya había aceptado y respaldado la poligamia “tomando para sí esposas plurales” en 1841. Si esta última declaración es verídica, ¡qué error garrafal cometió el Señor cuando dio esa revelación! Puesto que, de acuerdo a la revelación, o Dios se había olvidado de todo esto, o quizás no se había dado cuenta que el corazón de José ya estaba preparado para oír cualquier cosa a favor de la poligamia, y que años antes de esa fecha él ya había iniciado la práctica de ella, y la había introducido en la Iglesia, y “varios élderes principales” también la habían obedecido; puesto que la revelación representa al que la da diciendo en la práctica: ‘José, estoy a punto de revelarte algo nuevo –un pacto nuevo y sempiterno—y so pena de condenación debes preparar tu corazón para recibir y obedecer aquello que estoy a punto de revelar’. Recalcamos el pensamiento de que si el Señor estaba a punto revelar a José la doctrina de la poligamia el 12 de julio de 1843, entonces B. H. Roberts y Joseph F. Smith –ambos de los cuales son élderes mormones polígamos—han dicho una falsedad al declarar que “el principio del matrimonio plural se reveló a José Smith por primera vez en 1831”. Si Dios dio a conocer o reveló la doctrina del matrimonio plural a José Smith en 1831, entonces esta supuesta revelación que se afirma que se dio a él el día doce de julio de 1843, no habría podido ser una revelación para él en aquel tiempo, ya que le había sido revelada muchos años antes, desde 1831. “Revelar” significa develar, dar a conocer, exponer. Y la supuesta revelación del 12 de julio de 1843 dice: “Porque he aquí, te revelo [a José Smith] un nuevo y sempiterno convenio”.
Si la revelación se dio en 1843, entonces aquellos que testificaron que había sido revelada en 1831 quedan marcados como testigos falsos, ya que ellos mismos aceptan que la revelación de 1843 es un documento inspirado, enviado directamente desde las cortes de gloria; y, como hemos visto, en ella se representa a Dios diciendo: “Estoy a punto de darte” –a José Smith—una revelación de mi voluntad respecto a la poligamia; “y si no cumples” este hermoso (¿) sistema, entonces “serás condenado”. No podría habérsele dado a conocer antes, ya que las palabras “a punto de”, tal como se usan aquí, significan: Cercanía a la ejecución de alguna acción; como cuando Pablo “estaba a punto de abrir la boca” (Hechos 18:14 – Versión del Rey Santiago), o cuando los marineros “estaban a puntote escapar del barco” (Hechos 27:30 – Versión del Rey Santiago). Y como la acción especificada como a punto de, o cerca de ser ejecutada, era la revelación, o exposición de la doctrina de la poligamia –que Dios contemplaba con aprobación--.eso prueba concluyentemente que si Dios fue el autor de esa revelación, entonces él nunca antes había revelado la doctrina a José. Y si por consejo inspirado se le dijo a José que preparara su corazón para recibir y también obedecer la doctrina de la poligamia, él queda, por lo tanto, exonerado del cargo de haber practicado la poligamia antes de la recepción de la revelación de 1843. Por lo tanto, Brigham aparece como culpable de de mentir por medio de esta abortiva revelación, cuya autoría ellos han procurado endosar a José Smith; y a menos que presenten una historia más plausible respecto a que José Smith sea el autor de ese fraudulento documento que primeramente fue “quemado”, y después durante nueve años “guardado Copn llave” en el sagrado escritorio de Brigham “con cerrojo con clave” antes de que fuese publicado en su misión de pecado e iniquidad, nos vemos constreñidos a decir a Brigham Young y sus compañeros:
¡Oh, bribones mentirosos! José Smith nunca vio esa revelación; sino que Uds. Mismos la manufacturaron por conveniencia personal para gratificar vuestro corazón.
Por lo tanto, si esta abortiva revelación de Brigham Young muestra que José Smith, al tiempo en que se afirma que se recibió la revelación (12 de julio de 1843) no había aceptado el sistema del matrimonio plural, ¿Qué importancia podemos asignarle al testimonio de aquellos que afirman que él lo estaba practicando en aquel tiempo, y que, por precepto y ejemplo, lo había estado enseñando durante años a los élderes principales de la Iglesia? Por otra parte, si él “enseñó el principio a varios de los élderes principales y ellos lo obedecieron”, como afirmaron los élderes Roberts y Smith, entonces ¿qué haremos con la declaración de Brigham Young que él hizo públicamente el día veintinueve de agosto de 1852 –que hemos citado en un capítulo anterior—y que dice: “Esa doctrina no ha sido practicada por los élderes”? Ciertamente, alguien ha mentido respecto a este asunto; y nos detenemos a preguntar: ¿Quién fue; Brigham Young) ¿O fueron Joseph F. Smith y Brigham H. Roberts? ¿O son todos ellos culpables de mentir?
Pero, dirá uno, ¿no muestra esa revelación, un poco más adelante, que José Smith tenía otras esposas aparte de Emma? Bueno, el párrafo cincuenta y dos dice: “Y reciba mi sierva Emma Smith a todas las que han sido dadas a mi siervo José, que son virtuosas y puras delante de mí”.
Pero, ¡aguarde! Esta declaración de que José ya tenía otras mujeres que se le habían dado contradice los párrafos tres y cuatro que ya hemos citado. Ud. puede ver que el señor de esta revelación polígama era falto de perspicacia y, en consecuencia, confundía las cosas. Desafortunadamente para él, su memoria era un poco frágil, ya que sin duda había olvidado, al dictar el párrafo cincuenta y dos, implicando que José ya tenía relaciones polígamas, que en los párrafos tres y cuatro le había dicho que preparara su corazón para “recibir y obedecer las instrucciones” que él estaba “a punto de darle”, o “revelarle”.
Esta revelación polígama ciertamente lleva las marcas del engaño y el fraude; este párrafo mismo marca a toda la historia como una burda imposición. Porque, ¿con qué grado de coherencia podría el Señor decirle que preparara su corazón para “recibir y obedecer” la doctrina de la poligamia, que él estaba “a punto de revelarle”, si en ese mismo momento José sabía todo acerca de esa doctrina, y ya la había abrazado, y había recibido para sí media docena o más concubinas, o esposas espirituales, representadas en el párrafo cincuenta y dos como mujeres santas que eran “virtuosas y puras” ante Dios? ¡Qué refinada, edificante y exaltada (¿) idea de pureza y virtud se muestra en esta supuesta inspiración!
Si el Señor estaba a punto de revelar a José el 12 de julio de 1843 el principio o doctrina de la poligamia, entonces, como hemos visto, no podría habérsele dado a conocer como la mente y voluntad de Dios anterior a ese tiempo; porque si se le hubiese dado a conocer antes de esa fecha, en ese tiempo no habría sido una revelación para él, para cuya recepción no habría necesitado una preparación especial de su corazón. De ahí que, si José tenía relaciones maritales con otras mujeres aparte de su legítima esposa, Emma, anterior al 12 de julio de 1843, él habría sido culpable de adulterio, y de este modo un transgresor de la ley de Dios. El erudito y predicador del mormonismo, Orson Pratt, en su defensa pública de la doctrina de la poligamia publicada en The Seer [el Vidente], en Washington, Distrito de Columbia, reconoce que haber tenido más de una esposa en aquel tiempo anterior al 12 de julio de 1843, habría sido una violación de la ley de Dios, como se considera en la Iglesia; y las personas que hayan estado violando la ley, o el principio de la monogamia, habrían sido culpables de adulterio; de ahí que, si José vivía con otras mujeres como esposas suyas anterior a esa fecha, él no habría sido de ninguna manera una excepción a la regla; y no importa por quién le fueron dadas estas mujeres, eso no habría cambiado la situación mientras el principio o regla monogámica estuviera vigente; no habiéndose derogado la ley, el que la transgrediera sería un adúltero. Pero, en cambio, Dios ha dicho: “No cometerás adulterio”, y “amarás a tu esposa con todo tu corazón, y te allegarás a ella y a ninguna otra. Y el que mirase a una mujer para codiciarla negará la fe, y no tendrá el Espíritu; y si no se arrepiente, será expulsado” (y esa era la ley hasta la muerte de José Smith –Véase Doctrina y Pactos 42:7). Pero esta burdo documento llamado revelación contradice todo esto, y aprueba el adulterio como puro y santo al afirmar que aquellas mujeres con las que José habría vivido previamente, las cuales le habrían sido dadas como esposas suyas, eran todas puras, virtuosas y santas ante Dios.
¿ENSEÑÓ JOSÉ LA POLIGAMIA, O FUE BRIGHAM?
Segunda Parte
Fíjese bien: Si José sostuvo relaciones maritales con cualquier otra mujer aparte de su legítima esposa, Emma, anterior a la recepción de esa supuesta revelación (o en cualquier tiempo después), él fue, entonces, culpable de adulterio, y si Dios dio esa revelación de 1843, como los brighamitas pretenden que él hizo, entonces él aprobó el adulterio que habría cometido José con esas mujeres con las cuales había vivido como esposas suyas anterior a la fecha que se dio dicha revelación, y dio su aprobación a esas concubinas que habían ocupado el lugar de Emma, la legítima y honorable esposa de José, como criaturas de gracia y favor sobrenaturales, y pronunció sobre sus cabezas la bendición de la aprobación divina, diciendo: ‘Está bien Emma’, debes recibir “a todas las que han sido dadas a mi siervo José”, ‘porque a pesar de que han sido compañeras de tu esposo en la lujuria, aún son buenas, y mucho de qué admirarlas porque, como cualquiera puede ver, son ¡“virtuosas y puras ante mí”! ¿Quién es tan ciego como para no ver que el dios de esta revelación virtualmente ofrece un premio por el delito? Se condona la relación impropia entre los sexos, por lo ya señalado, ¡y sus participantes son aprobados como virtuosas y puras ante Dios!
Pero algunas veces los enemigos de la Iglesia han dicho que José ya había entrado en al poligamia, secretamente, y que esta supuesta revelación fue preparada por él como una necesidad a fin de tener una excusa para su culpabilidad, lo cual se hacía muy evidente, y, de ahí, a fin de crear un grado de santidad a su práctica poligámica, se escudó bajo la apariencia de una supuesta revelación. Veamos si esto es sólo una crítica o una interpretación de hechos. Y a fin de que podamos entrar más rápidamente en el tema, cito uno o dos párrafos más de esta supuesta revelación. Los párrafos 34 y 61 dicen lo siguiente:
“Dios mandó a Abraham, y Sara le dio a Agar por esposa a Abraham. Por qué lo hizo? Porque era la ley; y de Agar nacieron muchos pueblos. De modo que, entre otras cosas, esto cumplía las promesas.
“Y además, tocante a la ley del sacerdocio: Si un hombre se casa con una virgen y desea desposarse con otra, y la primera consiente, y él se casa con la segunda, y son vírgenes, y no han dado su palabra a ningún otro, entonces queda justificado; no puede cometer adulterio, porque le son dadas a él; pues no puede cometer adulterio con lo que le pertenece a él y a nadie más”.
He destacado con cursiva algunas palabras para atraer una atención especial a ella. Usted notará por estas citas que si un hombre casado desea tomar una segunda esposa, o más, primero debe obtenerse el consentimiento de la primera esposa, de otro modo sería ilegal; porque “Sara dio a Agar por esposa a Abraham, porque era la ley”. Y “si un hombre se casa con una virgen y desea desposarse con otra, y la primera consiente”, entonces el procedimiento está claro según la revelación. Ahora bien, como la instrucción que se da aquí es que a fin de tomar una segunda esposa, debe obtenerse primero el consentimiento de la primera esposa; y como se menciona a Sara como un ejemplo, ya que ella dio a Agar por esposa a Abraham, y todo esto “porque era la ley”, tenemos el consejo, la ley y el ejemplo –de acuerdo con esta revelación—que la hacen obligatorio a fin de hacer válida una segunda esposa para que primero se obtenga el consentimiento de la primera esposa; y ella –la primera esposa—debe dar la segunda esposa en matrimonio a su esposo, “porque es la ley”. Por lo tanto, preguntemos a la hermana Emma –la reconocida y legal esposa de José Smith—si acaso ella dio o no su consentimiento para que él tuviera cualquiera otra esposa aparte de ella misma, y si le dio o no otra mujer a él. A lo cual, en respuesta, ella declara enfáticamente:
“Yo sé que él no tenía ninguna otra esposa o esposas sino yo, sea espiritual o de otra clase […]. No se enseñó semejante cosa como poligamia, o esposas espirituales, ni en público ni en privado, antes de la muerte de mi esposo, de lo cual yo tenga o haya tenido conocimiento […]. No hubo ninguna revelación ya sea sobre la poligamia o esposas espirituales”.
Esto se ve un poco sospechoso. Hay algo que está mal en alguna parte. O la hermana Emma tergiversó los hechos, o esta supuesta revelación fue preparada por algunas otras personas después de la muerte de José, quienes han hecho de él un chivo expiatorio para que reciba el odio de la creación y existencia de dicha revelación. Ya hemos visto que ni una sola sílaba se puede encontrar en ninguno de los sermones, disertaciones, revelaciones o discursos públicos de José Smith que dé a entender semejante sistema ruin y destructivo del alma; en cambio, mucho se puede mostrar sobre su auténtica firma condenatoria de la poligamia; y este hecho refuerza la declaración de la hermana Emma, como verdad genuina, de que ella fue la primera, la última y la única esposa de José Smith, y marca a esa supuesta revelación de 1843 como un documento infame preparado, sin duda, por Brigham Young y sus colegas, quienes, ocho años después de que José fue asesinado—habiendo pavimentado el camino con su doctrina de esposas espirituales, han entrado con macabra mendacidad en el sepulcro del honorable difunto, e intentaron endosar la responsabilidad de su corrupto sistema al hombre que fue escogido por Dios como un líder de su pueblo; uno que siempre puso su rostro como pedernal contra el adulterio, la poligamia, el concubinato y la lujuria.
No hay ni una sola línea en todos los escritos de José Smith que sea opuesto a los más estrictos principios de moralidad y virtud. Él siempre enseñó que los mentirosos, ladrones, homicidas, adúlteros, libertinos y todos los malhechores muy ciertamente serían castigados por Dios por estos pecados; pero esta burda revelación que procura justificar y legalizar la prostitución y el libertinaje, y que Brigham Young y sus compadres procuran achacar a José Smith, enseña que si un hombre se involucra con la poligamia y la practica, él entonces queda en libertad de cometer casi cualquier delito y aún estar justificado. Aunque blasfeme como pirata, o robe como cuervo, o cometa adulterio todos los días; o si robara, engañara y estafara a sus semejantes, o si hiciera cualquier clase de mal, excepto el derramamiento de sangre inocente—sangre humana, pero sangre inocente, lo cual, por supuesto, significa que no deberían matarse unos a otros—todavía sería un niño simpático y saldría en la resurrección de los puros y justos en la mañana de la primera resurrección, y entraría por los portales celestiales de la paz eterna para estar en compañía del Salvador, Pedro, Pablo y todos los antiguos apóstoles, profetas, patriarcas y videntes, y morar en la presencia de Dios mientras transcurren los años de la eternidad. No sea que algunos puedan pensar que esta declaración es exagerada, cito del párrafo 26 de esta supuesta revelación:
“De cierto, de cierto te digo, que si un hombre contrae matrimonio con una mujer conforme a mi palabra, y son sellados por el Santo Espíritu de la promesa, de acuerdo con mi precepto, , y si él o ella cometen algún pecado o transgresión del nuevo y sempiterno convenio, cualquiera que sea, y toda clase de blasfemias, y si no cometen homicidio en el que viertan sangre inocente, todavía saldrán en la primera resurrección y entrarán en su exaltación; pero serán destruidos en la carne y entregados a los bofetones de Satanás hasta el día de la redención, dice Dios el Señor”.
Estas declaraciones, con muchas otras que se hallan en la supuesta revelación del 12 de julio de 1843, son tan opuestas y en desacuerdo con todas las enseñanzas de José Smith, según se encuentran en sus escritos y discursos públicos durante toda su vida, que uno se ve forzado, aunque sólo se aproxime a la justicia o fuerza de la lógica, a abandonar como totalmente insostenible la idea de que él hubiera tenido algo que ver con esa revelación, o que hubiera tenido conocimiento de ella.
Otro punto al cual llamo la atención es que esa supuesta revelación hace que José Smith pregunte al Señor si él justificó a Abraham, Isaac y Jacob, como también a Moisés, David y Salomón” en su aceptación y práctica de la poligamia. Pero José Smith no era tonto. Él sabía que no había ninguna prueba en ningún pasaje de la Biblia que mostrara que Isaac o Moisés eran polígamos. Él sabía que la Biblia declara que “Esaú era de cuarenta años [cuando] tomó por mujer a Judit hija de Beeri heteo, y a Basemat hija de Elón heteo; y fueron amargura de espíritu para Isaac y para Rebeca” (Génesis 26:34, 35). Él también sabía que Dios había declarado que “David y Salomón en verdad tuvieron muchas esposas y concubinas, cosa que para mí fue abominable, dice el Señor”, y que Dios lo llamó un “crimen”. Él también había declarado, según se cita en otra parte de este libro, que la doctrina de tener una “comunidad de esposas” es una “abominación a la vista de Dios”; y no obstante, esa burda revelación de la manufactura de Brigham Young, que él y su grupo procuraron endosar a José Smith como un pretexto para que ellos persistieran en su transgresión, pone a José Smith preguntando a Dios si él justificó a Abraham, Isaac, Jacob, Moisés, David y Salomón respecto al principio y doctrina de tener muchas esposas. ¡Oh, coherencia, coherencia! Tu nombre no es brighamismo. La obra de toda la vida de José Smith, como también el último testimonio de la Dama electa –su “amada Emma”—lanza la mentira a los dientes del brighamismo, y prueba que esa supuesta revelación de 1843 fue el hijo abortivo de Brigham Young, y que José Smith se hallaba tan lejos de dar semejante blasfemo y fraudulento documento a la Iglesia, o al mundo, como una revelación de Dios, como la más remota estrella fija está de la lámpara de un jugador a medianoche. Él nunca vio ni supo de esa criatura de la infamia que le atribuyó Brigham Young el día veintinueve de agosto de 1852.
Otro punto al cual dirijo la atención es la declaración que se hace en el cuarto párrafo de esta supuesta revelación, que hace decir al Señor: “Porque he aquí, te revelo un nuevo y sempiterno convenio; y si no lo cumples, serás condenado”, etc. Tan sólo esta declaración es una fuerte evidencia presuntiva de que José Smith nunca tuvo esa falsa revelación, ya que discrepa con revelaciones dada a la Iglesia por él, y se opone a sus enseñanzas primeras, últimas y en todo momento. El “nuevo y sempiterno convenio” se había dado a la Iglesia años antes de 1843, cuya entrega no era más que una reiteración del plan divino, o evangelio de Cristo. José Smith creía y enseñaba que el “nuevo y sempiterno convenio” que Jesús ofreció a la familia humana, y del cual habla Pablo en Gálatas 4:21-31 y Hebreos 8:6-13, había sido quebrantado, en consecuencia de lo cual se produjo una apostasía universal, y por eso se necesitaba una restauración del plan del evangelio, o nuevo convenio, para que la novia, la esposa del Cordero, pudiera prepararse, como lo declara el apóstol Juan. El nuevo y sempiterno convenio ha sido siempre, y siempre será el único plan del evangelio que “es poder de Dios para salvación”; por lo tanto, examinemos brevemente la enseñanza de José respecto al nuevo y sempiterno convenio. En marzo de 1831, José dio a la Iglesia lo siguiente como una revelación de Dios:
“Escuchad, oh pueblo de mi iglesia, y vosotros los élderes, escuchad juntamente y oíd mi voz mientras dure el tiempo llamado hoy, y no endurezcáis vuestros corazones. Porque de cierto os digo, que soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, la luz y la vida del mundo, la luz que resplandece en las tinieblas y las tinieblas no la comprenden. Vine a los míos, y los míos no me recibieron; mas a cuantos me recibieron di el poder de hacer muchos milagros y de llegar a ser hijos de Dios; y a los que creyeron en mi nombre di el poder para obtener la vida eterna. Y así he enviado al mundo mi convenio sempiterno, a fin de que sea una luz al mundo y un estandarte a mi pueblo, y para que lo busquen los gentiles, y sea un mensajero delante de mi faz, preparando el camino delante de mí” (Doctrina y Pactos 45:2 a-d --SUD D&C 45:6-9).
Además:
“Dígoos, pues, que os he mandado mi convenio sempiterno, el mismo que existió desde el principio. Y lo que he prometido, lo he cumplido, y las naciones de la tierra se inclinarán ante él” (Doctrina y Pactos 49:2 – SUD D&C 49:9-10).
Y también:
“Y en ocasiones pasadas vuestras mentes se han ofuscado a causa de la incredulidad, y por haber tratado ligeramente las cosas que habéis recibido, y esta incredulidad y vanidad han traído la condenación sobre toda la iglesia. Y esta condenación pesa sobre los hijos de Sión, sí, todos ellos; y permanecerán bajo esta condenación hasta que se arrepientan y recuerden el nuevo convenio, a saber, el Libro de Mormón y los mandamientos anteriores que les he dado, no sólo de hablar, sino de obrar de acuerdo con lo que he escrito, a fin de que den frutos dignos para el reino de su Padre; de lo contrario, queda por derramarse un azote y juicio sobre los hijos de Sión” (Doctrina Y Pactos 83:8 a-c – SUD D&C 84:54-58).
He puesto algunas palabras en cursiva en estas citas para llamar la atención hacia ellas.
El nuevo y sempiterno convenio había sido dado a la Iglesia por medio de José Smith años antes de que la revelación polígama viera la luz; y, de acuerdo con las revelaciones recién citadas, se declara que es “un estandarte a mi pueblo [de Cristo]” al cual “las naciones de la tierra se inclinarán”. Por lo tanto, esto destruye la afirmación que se hace en la revelación polígama de que es un nuevo y sempiterno convenio designado por Dios para condenar a todo aquel que lo rechace. El nuevo y sempiterno convenio ya ha sido dado a la Iglesia, y se ha declarado que “existió desde el principio”, y este nuevo y sempiterno convenio imponía la doctrina de la monogamia, es decir, tener sólo un cónyuge en el vínculo matrimonial al mismo tiempo; y también se declara en él que las naciones de la tierra se inclinarán ante este convenio, y debido a que han tratado este convenio “ligeramente”, quedaron “bajo condenación”, y así deberán permanecer hasta que “se arrepientan y recuerden el nuevo convenio” que Dios les ha dado, “no sólo de hablar, sino de obrar de acuerdo con lo que [Dios] ha escrito”.
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