REINO

                                                                                                                                                                                      

" ¡ESCUCHAD VOSOTROS, OH GENTILES, oíd las palabras de Jesucristo, el Hijo del Dios viviente, las cuales me ha mandado que dijera de vosotros! Pues he aquí, me manda que escriba, diciendo: ¡Vosotros todos, gentiles, volveos de vuestros inicuos caminos, y arrepentíos de vuestras malas obras, de vuestras mentiras y engaños, y de vuestras fornicaciones y de vuestras secretas abominaciones, y vuestras idolatrías y de vuestros homicidios, y vuestras supercherías sacerdotales y vuestras envidias y vuestras luchas, y de todas vuestras iniquidades y abominaciones, y venid a mí a ser bautizados en mi nombre, para que recibáis la remisión de vuestros pecados y seáis llenos del Espíritu Santo, QUE SEÁIS CONTADOS CON MI PUEBLO, QUE ES DE LA CASA DE ISRAEL!"

(Libro de Mormón, 3 Nefi 14:1-3 -- Edición SUD 3 Nefi 30:1-2).

 "ACONTECERÁ EN LOS POSTREROS TIEMPOS que el monte de la casa de Jehová será establecido por cabecera de montes [la principal de las naciones], y más alto que los collados, y correrán a él los pueblos. Vendrán muchas naciones, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, y a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará en sus caminos, y andaremos por sus veredas; porque de Sión saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová" (Miqueas 4:1).

 LA PIEDRA QUE SE CONVIRTIO EN UN GRAN MONTE

    La Iglesia de Jesucristo Restaurada en 1830 afirma que se han dado las llaves por medio del Santo sacerdocio restaurado para establecer el reino de Dios como lo requiere la palabra de Dios. El propósito de este reino es crear una nueva sociedad compuesta de personas que hagan pacto con el Señor para seguir sus enseñanzas en todas las cosas. Se nos manda organizar este reino conforme al modelo señalado en las Escrituras. Este modelo incluye el establecimiento y la edificación de la ciudad de la Nueva Jerusalén, y la expansión de la organización y del reino por todas las estacas de Sión y finalmente por todo el mundo. Esta nueva sociedad se halla en contraste con los valores aceptados del mundo.

Hay prevalecientes ideas erróneas respecto al reino. Algunos piensan que se ha de establecer cuando el Señor regrese para empezar su reinado terrenal. Otros creen que el reino es sólo un reino espiritual que no tiene una contraparte terrenal, y que debemos esperar hasta que este cuerpo terrenal se disuelva antes de que podamos entrar en él. Usando los tres libros canónicos de la iglesia, las Santas Escrituras, el Libro de Mormón y Doctrina y Pactos, con la guía del Espíritu Santo, podemos entender el plan que se ha establecido para el desarrollo y materialización de este reino. Si acudimos a los profetas antiguos y a los de los últimos días, empezaremos a entender el programa de Dios en todo esto.

    El libro de Lucas, capítulo 1, versículo 32, nos informa que Jesús se sentará en el trono de su padre David y regirá sobre la casa de Jacob [Israel] para siempre. Esto identifica al reino de Cristo como exactamente el mismo reino de Israel.

    Antes de subir al cielo, el Señor confirió a Pedro y los apóstoles las llaves para establecer su reino.

    "Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos" (Mateo 16:19).

    Estas llaves poseen el poder y la autoridad [de atar y desatar en la tierra] para que el sacerdocio realice todas las ordenanzas necesarias para preparar un pueblo y un reino para el reinado de Cristo.

    "Así tendréis que nacer otra vez en el reino de los cielos, del agua y del espíritu, y ser purificados por sangre, a saber, la sangre de mi Unigénito" (Versión Inspirada, Génesis 6:62).

    Encontramos que Dios, en el proceso de restaurar las cosas al estado en que se hallaban al principio, envió a Juan el Bautista, Pedro, Santiago y Juan a restablecer estas mismas llaves del reino a José Smith, hijo, y Oliverio Cowdery en 1829.

    "Pedro, Santiago y Juan, a quienes he enviado a vosotros, y mediante quienes os he ordenado y confirmado apóstoles y testigos especiales de mi nombre, para que llevéis las llaves de vuestro ministerio; y de las mismas cosas que les revelé a ellos, a quienes he encomendado las llaves de mi reino, y una dispensación del evangelio para los últimos tiempos; y para el cumplimiento de los tiempos, en el cual juntaré en una todas las cosas, así las que están en los cielos como las que están en la tierra, y también con todos aquellos que mi Padre me ha dado de entre el mundo" (D&P 26:3a-c -- SUD D&C 27:12-14).

    Si creemos esas cosas que fueron reveladas, debemos aceptar el hecho de que José Smith aún retiene las llaves del reino tanto para este mundo como para el siguiente. A José Smith se le informó en una revelación:

    "De cierto te digo: Las llaves de este reino nunca te serán quitadas mientras estés en el mundo, ni tampoco en el mundo venidero; sin embargo, por medio de ti, se darán las revelaciones divinas a otro; sí, aun  a la Iglesia. Y que todos los que recibieron estas revelaciones de Dios, miren cómo las guardan, no sea que las tengan en poco, y por ello incurran en la condenación; y tropiecen y caigan, cuando desciendan las tempestades, y soplen los vientos, y desciendan las lluvias, y den con ímpetu contra sus casas." (D&P 87:2a, b -- SUD D&C 90:3-5).

    También se nos informa que José Smith, hijo, tendría poder y autoridad para organizar el reino de Dios:

    "Por lo tanto, como os dije, pedid y recibiréis; orad encarecidamente a fin de que tal vez mi siervo José Smith, hijo, vaya con vosotros y presida en medio de mi pueblo, y organice mi reino en al tierra consagrada; y establezca a los hijos de Sión sobre las leyes y mandamientos que ya se os han dado, y los que se os darán" (D&P 100:6g -- SUD D&C 103:35).

 DEBEMOS MIRAR A LOS PROFETAS EN LA BÚSQUEDA POR ENTENDER EL REINO DE LOS ÚLTIMOS DÍAS.

    ¿Qué es la piedra que fue cortada del monte, no con manos?

    El gran profeta Daniel dio mucha luz sobre este reino de los últimos días que había de existir para siempre. Dios le dio la interpretación de un sueño que tuvo el rey Nabucodonosor mientras Judá se hallaba en cautiverio en Babilonia. La línea del tiempo de los elementos de este sueño empieza con Nabucodonosor y termina con el establecimiento del reino de Dios en la tierra en los últimos días.

    La interpretación que hace Daniel acerca del sueño: "Pero hay un Dios en los cielos, el cual revela los misterios, y él ha hecho saber al rey Nabucodonosor LO QUE HA DE ACONTECER EN LOS POSTREROS DÍAS. He aquí tu sueño, y las visiones que has tenido en tu cama" (Daniel 2:28).

    Él vio una piedra que fue cortada del monte, no con mano, y esta piedra derribó a una enorme imagen hecha de oro, plata, bronce, hierro y barro cocido. Se nos dice que esta piedra destruiría a la imagen y la reduciría a polvo como la paja de una era. Esto parece referirse a una fuerza poderosa.

    "Estabas mirando, hasta que una piedra fue cortada, no con mano, e hirió a la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó. Entonces fueron desmenuzados también el hierro, el barro cocido, el bronce, la plata y el oro, y fueron como tamo de las eras del verano, y se los llevó el viento sin que de ellos quedara rastro alguno. Mas la piedra que hirió a la imagen fue hecha un gran monte que llenó toda la tierra" (Daniel 2:34, 35).

 EN LA PROFECÍA, UN MONTE ES UNA GRAN NACIÓN O UNA GRAN POTENCIA.

    "Acontecerá en los postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa de Jehová como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los collados, y correrán a él todas las naciones. Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sión saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová" (Isaías 2:2, 3). 

    A José Smith se le dio también las leyes para el gobierno del reino.

    "Por esta razón, pues, os di el mandamiento de que fuerais al estado de Ohio; y allí os daré mi ley. Allí seréis investidos con poder desde lo alto, y quienes yo quisiere irán desde aquel lugar a todas las naciones, y les será dicho lo que hayan de hacer; porque tengo reservada una gran obra, pues Israel será salvo, y los guiaré adondequiera que yo quisiere, y ningún poder detendrá mi mano" (D&P 38:7b-c  --  SUD D&C 38:32-33).

    Daniel prosigue con la interpretación del sueño e identifica a los cuatro reinos: El reino babilonio, el reino medo persa, el reino griego, y el reino romano. El reino romano se dividió en diez naciones de Europa designadas como los diez dedos de la imagen. Este programa nos lleva hasta los últimos días y en los días de estos reyes--los diez reyes--, Dios establecerá un reino.

    "Y EN LOS DÍAS DE ESTOS REYES EL DIOS DEL CIELO LEVANTARÁ UN REINO que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre, de la manera que viste que del monte fue cortada una piedra, no con mano, la cual desmenuzó el hierro, el bronce, el barro, la plata y el oro. El gran Dios ha mostrado al rey lo que ha de acontecer en lo por venir; y el sueño es verdadero, y fiel su interpretación" (Daniel 2:44, 45).

    Finalmente, en la sección 65 de Doctrina y Pactos de la Iglesia Reorganizada de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días encontramos la identidad de la piedra que fue cortada del monte, no con mano, y que el reino ha de estar presente en la tierra cuando el Señor regrese.

    "Las llaves del reino de Dios le han sido encomendadas al hombre sobre la tierra, y de allí rodará el evangelio hasta los extremos de la tierra, como rodará la piedra cortada de la montaña, no con mano, hasta que haya llenado toda la tierra. Sí, una voz que proclama: Preparad el camino del Señor, preparad la cena del Cordero, aparejad para el Esposo. Orad al Señor, invocad su santo nombre, divulgad sus maravillosas obras entre el pueblo, implorad al Señor, a fin de que su reino se extienda sobre la tierra; para que los habitantes de ella lo reciban Y ESTÉN PREPARADOS PARA LOS DÍAS QUE HAN DE VENIR, en los cuales el Hijo del hombre descenderá del cielo, vestido con el resplandor de su gloria, PARA RECIBIR EL REINO DE DIOS QUE SE ESTABLECE SOBRE LA TIERRA. Por consiguiente, que se extienda el reino de Dios, a fin de que venga el reino de los cielos, para que tú, oh Dios, seas glorificado en los cielos así como en la tierra, para que tus enemigos sean sujetados; porque tuya es la honra, y el poder, y la gloria, para siempre jamás. Amén" (D&P 65:1b-1f -- SUD D&C 65:2-6).

    El reino se establecerá cuando aquellos que son llamados para ser santos de los últimos días se unan a la causa por medio de ser enseñados por el Espíritu Santo y dejen las enseñanzas del hombre para abrazar la pura verdad de Dios. Cuando los santos tengan en ellos esa mente que está en Cristo Jesús, y se entreguen a su gran amor, entonces seremos de un solo corazón y de una sola mente, y dedicaremos todos nuestros recursos físicos, mentales y espirituales al Señor y a su reino.

   La realización más plena de este reino será la edificación de la santa ciudad de la Nueva Jerusalén y el establecimiento de las estacas de Sión, las cuales saldrán desde el lugar central hacia las áreas en los alrededores, y finalmente a todo el mundo. Entonces los santos serán esa levadura que cambiará al mundo entero creando una nueva sociedad basada en la justicia del Señor.

FIN